Los peronistas son inescrupulosos, desaforados y genéticamente inmorales. Su desprecio por el estado de derecho ya es una consigna.
Maria Zaldivar
Argentina está sumida en una vorágine de locura y violencia. Porque la locura contagia. El kirchnerismo ha logrado imponer sus malos modales. El estado de crispación general es constante y, sumados a décadas de mala y escasa escolaridad la población ha naturalizado los empujones, el lenguaje impropio, la extinción de las formalidades, el buen gusto y la impunidad en el trato.
Este es el contexto actual, del que no escapa la corporación política; es más, lo encabeza. Porque el deterioro es tal que los representantes, que se eligen unos a otros dentro de la estrecha cofradía que han formado, son de una pobreza intelectual escandalosa y una calidad personal acorde.
La Argentina, una república con un sistema político que reparte el poder en tres partes bien diferenciadas y…
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