
Por fin, un acto de generosidad con la herencia hispana. Por fin, alguien, el Rey, reafirma nuestro orgullo como españoles ante la afrenta de un político latinoamericano carcomido por el bolivarismo reinante y recién llegado a Colombia.
Nuestro Rey, el Rey de España, tuvo que soportar en Bogotá el pasado domingo una nueva serie de gestos totalmente inaceptables y de una grosería absoluta por parte de sus anfitriones colombianos.
Resulta notable el que cada vez que acude con respeto a la posesión de un presidente afín a algunos miembros nuestro gobierno social/comunista, tenga que soportar ofensas a nuestro país.
Y es que quien pretende ofender al Rey, ofende a España.
En el traspaso del pasado domingo 7 de agosto entre Iván Duque y Gustavo Petro se generó una polémica porque el nuevo presidente, con un gesto de perfecto populista chavista, quiso acceder a su posesión junto a la espada de…
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