
Los ventiladores mecánicos se han considerado durante mucho tiempo una solución de último recurso para el tratamiento de pacientes con enfermedades respiratorias. El porcentaje exacto varía, pero los estudios son unánimes al concluir que la gran mayoría de las personas que se ponen en un ventilador mecánico nunca logran salir de él. En el tratamiento de enfermedades respiratorias, la maniobra altamente invasiva y de alto riesgo que es la ventilación mecánica suele ir precedida de medidas menos invasivas, como máquinas de presión positiva en las vías respiratorias como dispositivos CPAP o BiPAP, o simples cánulas nasales de suministro de oxígeno. Pero cuando llegó el COVID-19, la guía científica establecida desde hace mucho tiempo sobre la atención adecuada al paciente quedo olvidada, junto con otras normas establecidas.
Cuando la pandemia de COVID-19 alcanzó su punto máximo, los médicos en Italia, España y la ciudad de Nueva York en particular se apresuraron a la ventilación mecánica…
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