
Todos sabemos en España que la bandera de la nación es agitada con fruición por unos, que la cuelgan en los balcones y la llevan en las pulseras, porque sienten orgullo de ella, pero es denostada por otros.
El problema es que esos otros están ahora en el Gobierno. Los de Podemos, y particularmente Pablo Iglesias, le tienen asco a España, a sus símbolos y por tanto a su bandera. No es que nadie se lo invente, es que lo han dicho y no en pocas ocasiones.
Peor aún es que Pedro Sánchez, el máximo representante español en la Cumbre de Bruselas es el único que no se dignó poner en su mascarilla la bandera de su/nuestro país.
