Piensas, existes. Así de sencillo. O al menos lo era hasta hace unos años. Porque hoy en día existe un nuevo plano de realidad que desconocían los filósofos clásicos: el mundo virtual.
En esta nueva realidad paralela construida sobre internet y las redes sociales, para Ser, basta con Estar. No es requisito pensar (y se nota). Solo hay que estar, tener presencia de cualquier manera, ya sea aireando tu vida personal (y si no la tienes te la inventas), o copiando la vida y milagros de alguien o sencillamente retransmitiendo la basura que te llega.
Es un mundo lleno de sombras donde, a diferencia de la cueva de Platón, no son los cuerpos en movimiento los que las proyectan, sino que las sombras constituyen la realidad por sí mismas, y los cuerpos, en caso de existir, no tienen nada que ver con ellas.
Un mundo de mentiras, de impostura e…
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