#Literatura #Historia #Novela #Cultura
Los hechos de la vida, bien que regidos por Nuestro Señor desde los cielos, para nosotros los mortales, que los vemos y padecemos en la tierra, se asemejan en su desarrollo y concatenación a la tela que fabrican las arañas, con hilos tan leves e invisibles que no se siente su peso ni se sospecha su existencia hasta que estamos presos en ella, sin posibilidad ni manera de escapar. Pareciera, pues, que la suerte de cada cual no se forja golpe a golpe, como consecuencia de los actos y decisiones presentes y pasadas, sino que hilo a hilo es tejida por una caprichosa providencia desde el mismo momento en que nacemos.
Siendo así, para hallar el cabo de la madeja de mi destino habría de remontarme a un día, ya lejano, del año setenta y tantos, cuando el siglo andaba más que maduro.
Fue mi madre Luisa Huillac, hija de…
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