Crecer en Venezuela durante el régimen chavista fue, de una retorcida manera, muy educativo. Nos enseñó, por ejemplo, el largo trecho que existe entre el discurso socialista y los hechos.
Por María Oropeza abogada y coordinadora juvenil de “Vente Venezuela”.
Recuerdo mi infancia escuchando las cadenas nacionales de Hugo Chávez, que parecían interminables. Si no tenías algún “paquete” con medios internacionales para tu televisión, era casi imposible ver algún programa de entretenimiento o comiquitas que no fuese escuchar las anécdotas, falacias y malos chistes del difunto durante largas horas.
Para los que nacimos en la década de 1990, se nos hacía un tanto difícil poder distinguir entre la educación académica y el adoctrinamiento político, ya que era la misma escuela la que te regalaba una libreta con dibujos para colorear a la familia de Chávez. Ni siquiera te dabas cuenta.
Pero nací en una familia consciente y pensante, afortunadamente, que…
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