Resentimiento: el combustible de la histeria colectiva entre los antitabaco
La idea de este artículo surgió por la conversación que mantuve con una persona acerca de este tema y la radicalidad de los «antitabaco oficiales» y sus asociaciones. La pregunta que planteaba era la siguiente:
¿No deberían ser los antitabaco las personas más felices del mundo? A día de hoy tienen todos los lugares para ellos; no se fuma en el trabajo y todos los locales de España (excepto los valientes) están a su gusto. No sólo no se buscó un punto donde contentar ambas posturas, sino que el gobierno siguió las tesis más radicales, SUS TESIS. Si mañana mismo acabasen con esta cacicada y tuviera locales para mí (y no los quiero todos) sería la persona más feliz del mundo. Volvería como antaño a disfrutar de un buen local donde escuchar rock mientras disfruto de una buena cerveza y un buen cigarrico. ¿Por qué quieren más? ¿No les basta…
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