Desde que las tietas Jordis, Junqueras, Forn y compañía fueron invitados por el juez Llarena a pasar una temporada en el Hotel Rejas, y Fuigdemont, Comín y otros héroes de la república digital catalana decidieron hacer turismo por Europa, los fieles a la causa procesista se han dedicado a ensuciar el espacio público con unos horribles plásticos amarillos, que tenemos que recordar que es el color de los gafes. Y es que claro, como la policía política, también conocida como Mossos d’Esquadra, también conocida como la policía botiflera o policía de Felipe V, les deja hacer lo que les da la gana, sea abrir barreras de peaje, ocupar vías del tren, carreteras, amenazar o coaccionar libremente a los que no piensan como ellos, han llegado a pensar que, efectivamente, los calle serán siempre suyas.
Queremos Cataluña limpia de basura amarilla.
Claro, se encuentran de repente que…
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