-¡Hay que hacer algo! ¡Nos están matando poco a poco! ¡Vienen a por nosotros!
-Ya lo sé, pero, ¿a tí qué más te da? ¿Acaso el Sistema te ha beneficiado a ti en algo? Que sea lo que tenga que ser.
En estas líneas transcurren las discusiones con Milagros últimamente.
Le digo que no estoy en contra de los perritos o los gatitos. Le digo que yo no persigo a la gente por con quién se acuesta. Le digo que yo no estoy en contra de una inmigración limitada y controlada y asimilable. Le digo que yo no estoy en contra de las mujeres.
Pero todo suena mal cuando lo digo. Todo suena «políticamente incorrecto». Todo suena a que no me importan los animales, o a racismo, o a machismo o a mil otros «ismos».
Le digo que no quiero que mi cultura sea sustituida por otra. Ni mis genes por…
Ver la entrada original 871 palabras más
