¿Estamos condenados a vivir el resto de nuestros días discutiendo sobre Franco?

Franco se ha convertido en un fantoche para dar miedo a los niños, en un arma arrojadiza para descalificar al contrario y escaquearse de dar explicaciones, a cualquier crítico le colocas el letrerito de «franquista» y te ahorras responder a sus objeciones. No es de extrañar que sean muchos los que quieren mantener a Franco como referente de nuestra vida política. Si el franquismo desapareció hace ya mucho, el antifranquismo parece destinado a vivir eternamente, alimentado artificialmente por quienes pueden distraer así a la opinión pública y tapar sus miserias.
Es lo que explica el periodista e historiador Pedro Fernández Barbadillo en Actuall:
«Desde que se murió Franco estamos permanentemente volviendo al régimen, a su persona y a discutir sobre él. Los españoles no se ponen de acuerdo, o al menos nuestras élites políticas y…
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