Gritos, cantos, gorjeos (y III)

#relatos

Avatar de Antonio Pavón LealEl bosque silencioso

III

Marcelo se despertó. En su cabeza resonaban los frenéticos compases del canto goliardesco. Los Carmina Burana de Carl Orff eran una de sus obras musicales favoritas. Empezó a tararear el preludio de la cantata: “Oh Fortuna, velut Luna status variabilis…”.

Al cabo de poco tiempo, como una boya sumergida que sube rauda a la superficie cuando desaparece la presión ejercida sobre ella, afloraron los sueños.

Inmóvil en la cama, cerró los ojos y se proyectaron en su mente como si de una película se tratase. Los detalles se perfilaron con nitidez. Había vivido esas escenas con la misma intensidad que si fueran reales. Y ahora las revisaba liberadas de su carga emocional.

Marcelo se desperezó y se sentó en la cama. Tanteando con los pies buscó las zapatillas y se las puso. E hizo lo que hacía a diario: dirigirse a la ventana, apoyar las manos en el alféizar…

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