Si en la primera entrega ya hablamos del chivato solitario y de sus cacerías de terrazas salvajes a las que domesticar. Ahora entraremos en otro tipo de perfil, una mente diferente a la anterior pero que comparte el mismo objetivo que nuestro amigo el chivato: el odio visceral al fumador.
Nuestro protagonista de hoy, EL OBSESO, apenas hace de chivato, porque él no va de «cacería», de hecho sus anécdotas fuera de casa, sólo hacen referencia a compromisos familiares. Destaca más por despotricar contra los fumadores, exagerar todas todo tipo de situaciones y quejarse contra todo lo que muestre un cigarrillo o alguien fumándolo; cuando él ve a Humphrey Hogart en la mítica Casablanca fumando, él no ve una película en su contexto, ve una peligrosa película donde se incita a la gente a fumar. En sus sueños desearía tirar todos los soportes audivisuales del humorista Eugenio al fondo…
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