Me ha gustado, me ha extrañado, he visto los peligros…
No me lo esperaba, la verdad. Llevo tanto tiempo ausente del mundo que ya no se ni cómo habla la gente en la calle, pero no me esperaba que en las gestiones, desgraciadamente imprescindibles con la administración, me hablasen en bable.
No fue un bable perfecto (yo prefiero la denominación «bable» a la de «asturianu»). Fue más bien «amestáo». Pero en Asturias los asturianos sabemos bien cuando se habla mezcla de español y bable de forma natural, cuando queriendo ser «finos» nos castellanizamos más, cuando en esa «finura» se nos escapa una expresión en bable sin querer y cuando alguien está descaradamente «forzando la máquina».
Lo sabemos perfectísimamente. Y nadie que no sea de aquí, puede apreciar esos matices. Siempre me llama la atención que en las pelis estadounidenses de la IIGM, entre los soldados hay alguien que habla…
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