Viaje a Aracena – y 26

#relatos

Avatar de Antonio Pavón LealEl bosque silencioso

26

La pérdida de sangre no me angustiaba tanto como el temor de quedarme paralítico. A causa de la presión que ejercía el correaje, no me notaba las piernas.

Me revolví furioso. Grité y juré. Poco a poco las ataduras se fueron aflojando. Conforme disponía de más espacio, más violentas eran mis sacudidas. Por fin, volqué mi peso sobre un lado y caí al suelo de golpe.

El batacazo y el frescor de las losas me trajeron a la realidad. Estaba sudando y tenía el corazón palpitante. Me toqué las piernas, las encogí, las estiré. A continuación enderecé el tronco para aliviar la tensión de la columna vertebral.

Me apoyé en la cama y permanecí así un rato.

A través de la ventana abierta contemplé las lejanas estrellas que agonizaban en el cielo.

Me puse en pie y encendí la lámpara de la mesita de noche.

La habitación estaba en…

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