La manifestación del pasado jueves, en vez de ser una huelga política (prohibida por la Ley) debió acordarse, entre otras, de las mujeres del campo, cuyo trabajo es duro y mal pagado. Otro tanto se diga de las empleadas de hogar: trabajo duro y mal pagado. Ninguna de las manifestontas se prestaría a fregar lavabos por 6 euros la hora; para algo tienen conciencia de clase… alta. Niñatas mimadas y bienpagás, que para esa tarea suelen disponer de esas empleadas de hogar, faltaría más. Hay que evitar a toda costa que se manche el traje de Versace o el bolso de Loewe. Pero parece ser que la explotación de la mujer por la mujer «no es verdadera explotación».
También hubieran debido acordarse, porque para algo ése es un Día Internacional, de las mujeres que en los países islámicos están obligadas a llevar velo bajo pena de cárcel o…
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