#relatos
Me hormigueaban los pies y la sangre bullía en mis venas. Casi sin darme cuenta también yo empecé a marcar unos tímidos pasos de baile.
A pesar de mi total ignorancia, de mi torpeza y de mi temor al ridículo, cada vez me resultaba más difícil resistir la llamada de la música.
A mi alrededor todo el mundo, tarde o temprano, hacía una demostración de su talento por menguado que fuese.
La mayoría no tenía idea de ballet, pero eso no era óbice para que se dejase llevar por la inspiración del momento. Si los demás se atrevían, ¿por qué yo no?
La música con resonancias de vals fue ganando intensidad hasta desembocar en un “tutti” que desencadenó una furia danzante.
Sin pensarlo más me puse a girar como una peonza y, probablemente, con pareja velocidad. Al cabo de poco tiempo tuve que parar. Di unos cuantos traspiés y…
Ver la entrada original 492 palabras más

