-«Las ideas progresistas no tienen porqué ser monopolio de feas bigotudas ni de barrios cutres; para el primer caso basta con que las féminas en cuestión estén bien adoctrinadas, y para el segundo, sólo hace falta amaestrar bien a los residentes» (Joao Camoens do Amonal, temible rapsoda y medio terrorista portugués)
–«Cada una puede vestirse como le de la gana, y nadie debe rasgarse las vestiduras por ello, y menos cuando haya poca tela que rasgar» (a lo mejor Coco Chanel, París; y si no fue ella quien lo dijo, debería)
-AVISO: » Ningún animalito/animalita ha resultado herido, o sufrido, durante esta filmación» (muy cierto, y es más: aquí NO HA filmado nadie nada, el vídeo del final lo han filmado otros y la Estupenda Rubia que lo protagoniza sigue muy saludable, y tampoco es que se haya enterado de nada)
Muy comentado, por la Recalcitrante Progresía, el Vestido…
Cerca de donde estábamos, había una modesta gasolinera con un solo surtidor y un kiosco de madera pintado a franjas celestes y blancas. En el último tramo de nuestro viaje me había percatado de que el nivel de combustible había descendido casi a cero. Era una buena ocasión para repostar.
“¿No hay nadie?”.
Repetí la pregunta levantando la voz y esperé. Oí el ruido de los muelles de un somier. Al cabo de varios minutos apareció un hombre con los ojos hinchados.
“Buenos días” saludé. El empleado bostezó y dijo: “¿Cuánto le pongo?”.
Caí en la cuenta de que ese asunto tenía que haberlo consultado antes con mis compañeros. Los gastos eran comunes.
Ayer se celebró el 525 aniversario de la Toma de Granada, un hecho ocurrido en 1492 y con el que se culminaron ocho siglos de Reconquista cristiana contra la invasión musulmana de España.
Como viene siendo habitual, la ultraizquierda no perdió la oportunidad de rechazar un hecho glorioso de nuestra historia, demostrando su más absoluta ignorancia al respecto, y su habitual hispanofobia.
Mientras ayer critican la Toma de Granada, tachándola de “genocidio”, celebran un genocidio comunista.
Hace falta ser muy ignorante para llamar “genocidio” a aquel hecho que, no supuso la eliminación de la población musulmana de Granada.
Es decir, que el mensaje no es que los genocidios no se celebran, sino que pueden celebrarse los genocidios comunistas, pero no las gestas históricas españolas aunque no fuesen ningún genocidio.
Al final, todos los posicionamientos de la ultraizquierda sobre la historia de España se reducen a una misma cosa: la hispanofobia. La ultraizquierda odia a España porque la trayectoria histórica de nuestra Nación está estrechamente ligada a la Cristiandad, motor de la Reconquista.
Los comunistas tienen en común con los islamistas el haberse quedado con las ganas de someter a España, cómo trataron de convertir a España en los años 30 en un satélite de la URSS.
Yesterday, the 525th anniversary of the Taking of Granada was celebrated, an event that took place in 1492 and that culminated eight centuries of Christian Reconquest against the Muslim invasion of Spain.
As usual, the ultraleft did not lose the opportunity to reject a glorious event in our history, demonstrating its absolute ignorance about it, and its usual hispanophobia.
While yesterday they criticize the Taking of Granada, calling it «genocide», they celebrate a communist genocide.
It is necessary to be very ignorant to call «genocide» to that fact that, did not suppose the elimination of the Muslim population of Granada.
That is to say, the message is not that the genocides are not celebrated, but that the communist genocides can be celebrated, but not the historical Spanish exploits even if they were not genocide.
In the end, all the positions of the ultra-left on the history of Spain are reduced to the same thing: the hispanophobia. The ultra-left hates Spain because the historical trajectory of our Nation is closely linked to Christianity, the engine of the Reconquest.
The communists have in common with the Islamists to have stayed with the desire to subdue Spain, how they tried to turn Spain in the 30s into a satellite of the USSR.
Con cañones de agua, policías antidisturbios tratan de hacer retroceder a unos vándalos en el centro de Bruselas, Bélgica, el pasado 12 de noviembre. Cientos de «jóvenes» de origen foráneo ‘celebraron’ la clasificación de Marruecos para el mundial de fútbol provocando altercados e hiriendo a 22 policías. (Imagen: captura de un vídeo de Ruptly).
«En Bruselas, sólo en el último mes, hubo tres estallidos distintos de revueltas y múltiples saqueos.»
En Bruselas, sólo en el último mes, hubo tres estallidos distintos de revueltas y múltiples saqueos.
Y eso era sólo la punta del monstruoso iceberg que se ha formado a lo largo de tres décadas de inmigración masiva y locura socialista.
Cuando el entonces candidato Donald Trumpdijoen enero de 2016 que, gracias a la inmigración masiva, Bruselas se estaba convirtiendo en un agujero infernal, los políticos belgas y europeos formaron un frente unido en las barricadas (mediáticas): ¿Cómo se atreve a decir tal cosa? Bruselas, capital de la Unión Europea, la quintaesencia misma del mundo posmoderno, la vanguardia de la nueva «civilización global», ¿un agujero infernal? Por supuesto, asimilar a los recién llegados no siempre es fácil, y puede haber fricciones de vez en cuando. Pero no importa, dijeron: Trump es un bufón de todas formas, y tiene cero posibilidades de salir elegido. Este tipo de cosas pensaban los ávidos lectores de la edición internacional de The New York Times y los espectadores habituales de CNN internacional.
Sin embargo, Donald Trump, con su estilo inconfundible e impulsivo, tenía razón: Bruselas está descendiendo rápidamente al caos y la anarquía. Exactamente dos meses después de esa radical trumpada, Bruselas quedó desgarrada por un terrible atentado islámico que dejó 32 muertos. Y eso era sólo la punta del monstruoso iceberg que se ha formado a lo largo de tres décadas de inmigración masiva y locura socialista.
En Bruselas, sólo en el último mes, hubo tres estallidos distintos de revueltas y múltiples saqueos.
Primero, fue la clasificación del equipo marroquí para la Copa del Mundo de fútbol: entre 300 y 500 «jóvenes» de origen extranjero salieron a las calles de Bruselas a «celebrar» el acontecimiento a su manera, saqueando decenas de tiendas en el centro histórico de Bruselas, causando estragos en las desiertas avenidas de la «capital de la civilización» y, en losdisturbios, hirieron a 22 policías.
Tres días después, una estrella de rap en las redes, apodado «Vargass 92», ciudadano francés de origen extranjero, decidió organizar otra «celebración» no autorizada en el centro de Bruselas, que derivó enseguida en nuevos disturbios. De nuevo, hubo destrozos en tiendas y agresiones a personas por la simple razón de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Algunosvídeospublicados en las redes sociales muestran al mundo (y a los belgas) la verdadera cara de Bruselas sin el maquillaje de los políticos. No sorprende que la élite política europea odie las redes sociales con todo su alma; prefieren la higienizada (y, tanto en Francia como en la francófonaBélgica, fuertemente subvencionada) prensa tradicional.
Por último, el 25 de noviembre, las autoridades socialistas al frente del Ayuntamiento de Bruselas tuvieron la brillante idea de autorizar una manifestación contra la esclavitud en Libia, que rápidamente degeneró otra vez en disturbios: se destrozaron tiendas, se incendiaron coches y 71 personas fueron arrestadas.
Esta anarquía, que no tiene ni la más remota justificación política, es ahora lo normal en Bruselas. A los políticos no les gustará esa realidad, fruto de su lamentable negligencia, pero es un hecho general e inevitable. La nueva Bruselas se caracteriza por los disturbios y los saqueos por parte de personas de origen extranjero, así como la fuerte presencia militar en las calles de Bruselas, desplegada desde el 22 de marzo, el día que islamistas europeos asesinaron a 32 personas e hirieron a otras 340 en el peor atentado de la historia de Bélgica.
Uno se podría preguntar por qué estos buenos soldados belgas que patrullan las calles no hacen nada para parar los disturbios. Por la simple razón de que eso está fuera de su jurisdicción; si un soldado llegara a herir a un saqueador, probablemente sería flagelado públicamente, puesto en la picota por los medios, llevado a juicio y despedido de forma deshonrosa.
Sería cómico si no fuese grave. Tras los dos primeros disturbios recientes, la televisión pública belga (RTBF) organizó un debate con políticos y analistas de Bruselas. Entre los participantes estaba el senador Alain Destexhe, del Movimiento Reformista, de centro derecha (el partido del primer ministro de Bélgica).
Destexhe es una figura interesante de la política belga. En la Bélgica francoparlante, ha sido uno de los pocos que ha dicho públicamente que la inmigración masiva que los belgas se están infligiendo a sí mismos es insostenible, que quizá el islam no sea una religión tan pacífica y que las aulas donde el 90 % de los niños son de origen extranjero, que no hablan francés o neerlandés en casa, no son una receta para el éxito. Eso podría ser una obviedad en el mundo occidental, pero en la parte francoparlante de Bélgica, fuertemente influida por la cosmovisión francesa, se le consideraba de derechas, si no un extremista o un racista u otras lindezas que la Izquierda suelta a menudo.
Cuando, en el transcurso del debate, Destexhe intentó exponer sus argumentos —que hay una conexión entre la no integración de muchas personas de origen extranjero en Bruselas y el alto nivel de inmigración sostenido durante décadas—,el moderador le gritó, literalmente:«¡La inmigración no es el tema, señor Destexhe! ¡LA INMIGRACIÓN NO ES EL TEMA, PUNTO!», antes de darle la palabra a una «poeta del Islam», una joven que explicó que el problema era que las mujeres que llevaban el velo islámico (como ella misma) no se sentían bien recibidas en Bruselas. Entonces se dio la instrucción al público de que la aplaudiera. En el plató estaba también una persona del Partido Verde que afirmaba que «nadie sabe de qué origen eran los causantes de los disturbios». Una pista: estaban «celebrando», a su idiosincrásica manera, la victoria de Marruecos. ¿Se trataba de un gran momento de surrealismo belga? No, sólo era un «debate» político típico en la Bélgica francoparlante, salvo que normalmente no invitan a Destexhe.
La imagen no sería completa sin mencionar que, la misma noche que comenzaron los disturbios, el 11 de noviembre, una asociación llamadaMRAX(Mouvement contre le racisme, l’antisémitisme et la xénophobie) publicó en su página de Facebook un llamamiento para denunciar cualquier caso de «provocación de la policía» o «violencia policial». ¿Cuál fue el saldo de los disturbios? Veintidós policías heridos y cero detenciones. MRAX no es sólo un puñado de izquierdistas que simpatizan con el islamismo, sino que se financian en gran medida con fondos públicos. ¿También los movimientos de la derecha son financiados por los contribuyentes? Dicho pronto: no. En Bruselas, la tasa de paro es de unasombroso 16,9 %,un estupefaciente 90 % de los que reciben prestaciones sociales son deorigen extranjero, y aunque losimpuestosestán entre los más altos del mundo, las arcas públicas se están desangrando. Es la triste instantánea de otro fracaso socialista.
Pero hay esperanza. Bruselas no es sóloMolenbeeky disturbios, tiene una sólida tradición de emprendimiento, y el Gobierno federal, en especial su componente flamenco, es sumamente consciente de los desafíos que tienen que afrontar. Pero nada cambiará si la gente no reconoce que, en muchos aspectos, Bruselas ha dejado de ser la opulenta ciudad conservadora y «burguesa» que era hace veinticinco años para transformarse en un agujero infernal.
Irónicamente, lo que Bruselas necesita ahora es, obviamente, otro Donald Trump.
Hace tiempo ya que los medios no mencionan la fecha. Dejaron de mencionarla a partir del tercer año o así, tal y como estaba programado. Primero era esencial hablar de la ley «antitabaco» a todas horas, para acelerar el proceso de lavado mental y consolidar el terreno robado. Pero luego era esencial no mencionar la fecha, para reescribir la Historia. La ley «antitabaco» siempre ha estado, la vida siempre fue así. No hay nada que ver aquí. Circulen, circulen.
Pero no es verdad. Y por eso aquí recordamos esa fecha de infamia cada año. La fecha en la que comenzó la muerte de todas las libertades en España.
El canario en la mina, el Gran Experimento Social, eso fue la ley «antitabaco». Una vez los españoles la aceptaron, cabizbajos, los políticos supieron que ya se aceptaría todo, cualquier cosa. Y así se ha multiplicado el número de leyes que nos…
Fernando de Aragón e Isabel de Castilla. Los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, culminaron la Reconquista con la toma de Granada en 1492 a manos del sultán nazarí Boabdil.
Tras casi diez años de guerra, en 1491 los Reyes Católicos pusieron sitio a la capital del reino nazarí de Granada. Su caída era cuestión de tiempo, y Boabdil, el sultán granadino, sólo tenía una opción: rendirse.
La caída de Granada. Al pie de las murallas de Granada se hizo efectiva la rendición musulmana con la entrega de las llaves de la ciudad por parte de Boabdil a los Reyes Católicos. Las condiciones de la capitulación se recopilaron en las llamadas Capitulaciones de Granada. Así imaginó y plasmó la escena Francisco Pradilla en 1882. Foto: wikicommons
La caída del último enclave musulmán de Europa occidental parecía compensar la conquista de Constantinoplapor los turcos otomanos, que había tenido lugar en 1453, o su más reciente ocupación de Otranto, en el año 1480. El mismo papa Inocencio VIII acudió a la iglesia de Santiago de los Españoles y ofició una misa en celebración de la victoria.Festejada en toda Europa, la conquista de Granada había puesto fin a diez años de guerra entre la Corona de Castilla y el emirato gobernado por la dinastía nazarí.
Entre el 27 de diciembre de 1481, fecha en que los nazaríes ocuparon Zahara, y el 2 de enero de 1492, día de la ocupación de Granada, ambas potencias libraron una contienda de carácter muy distinto a las que hasta entonces habían protagonizado. En efecto,Isabel I de Castilla, al contrario de los que había sucedido en tiempos de su padre Juan II y su hermano Enrique IV, no sólo tenía en mente obtener varias victorias en el campo de batalla, sino que pretendía algo mucho más ambicioso: acabar de una vez por todas con el poder islámico en la Península.
La cruenta conquista de Málaga (en agosto de 1487) privó al territorio sureño de su principal puerto y acabó para siempre con el espejismo de una posible ayuda militar de los reinos musulmanes del Magreb. La toma de Baza, en el otro extremo del reino, marcó asimismo un punto de inflexión. Quedaba claro que no se trataba de una guerra tradicional, basada en campañas veraniegas: aquella era una guerra total. Sólo continuaban resistiendo Granada y algunas escasas comarcas circundantes, y fue en esta zona en la que se concentraron Fernando eIsabel. Ambos esposos,los Reyes Católicos, habían establecido pactos secretos con el rey granadino Boabdil por los que éste se comprometía a rendir la capital tan pronto como las circunstancias lo permitiesen.
Sin embargo, llegado el momento, Boabdil no pudo, o no quiso, cumplir con su parte del trato. La existencia en Granada de un sector intransigente, cerrado a toda negociación, le impedía revelar el acuerdo y le obligaba a mantener la guerra hasta el final, esperando, quizás, una intervención exterior que nunca habría de llegar, pues losimperios islámicosmás fuertes estaba demasiado alejados geográficamente e interesados en sus propios asuntos.
La presión de las fuerzas combinadas de Castilla y Aragón se dirigió frontalmente sobre la capital a fin de acabar con la resistencia mediante un solo golpe. En el mes de julio, en pleno bloqueo deGranada, un incendio arrasó el campamento de los reyes; según algunas fuentes, la propia Isabel estuvo a punto de morir carbonizada en su tienda, donde al parecer se inició el fuego. Isabel, en vez de ordenar su desalojo, mandó levantar una nueva población, que tomó el llamativo nombre de Santa Fe. Desde esta estratégica posición las tropas castellanas podían realizar continuas razias sobre los desprevenidos pobladores de la Vega, que rápidamente fueron abandonando sus casas para protegerse tras las fortificaciones granadinas. Así, no sólo se privaba a los nazaríes de provisiones, sino que los sitiadores se aseguraban de que, al aumentar sin tregua la población refugiada tras las murallas deGranada, el hambre se apoderaría rápidamente de la ciudad.
Boabdil, el sultán que entregó su reino.Al último sultán granadino le tocó vivir un periodo convulso en el que tuvo que afrontar sangrientas luchas por el poder entre diferentes facciones de Granada así como la larga ofensiva militar de los Reyes Católicos.Foto: wikicommons
Los musulmanes, perdidas todas las esperanzas, se veían abocados a un durísimo asedio, que podía concluir como el de Málaga, con la muerte y la esclavitud de buena parte de la población. El final llegó por el hambre, por la presión militar y, por supuesto, por el soborno a varios notables cortesanos nazaríes, a los que se prometió conservar sus propiedades y su posición social y concederles determinadas mercedes. El 25 de noviembre de 1491 se formalizaban las condiciones de rendición o capitulaciones en el campamento real de la Vega, cerca de Santa Fe.
El adiós de Boabdil. Las Capitulaciones de Granada fueron muy ventajosas para Boabdil y sus súbditos, pues estipulaban el perdon para todos los resistentes, el respeto a sus propiedades, leyes, lengua e incluso religión. Sin embargo, poco tiempo más tarde, debido a diversas presiones, todo fue papel mojado y la corona impuso nuevos gravámenes e intentó convertir al cristianismo a los musulmanes. Foto: wikicommons
El 2 de enero de 1492 las tropas cristianas entraron en la ciudad, precedidas por varios destacamentos que tomaron las principales fortalezas y torres del recinto amurallado.
LA ALHAMBRA. El conocido como «castillo rojo» domina toda la ciudad de Granada y fue la residencia de la dinastía nazarí desde el siglo XIII. De hecho en ella nació el propio Boabdil, el último sultán.Dibujos nazaríes ocultos en la Alhambra. Recientemente se descubrieronalgunos dibujos de la época nazaríque habían permanecido ocultos en la Alhambra, exactamente en las maderas del templete oeste del Patio de los Leones. Patronato y Conjunto Monumental de la Alhambra y el Generalife
After almost ten years of war, in 1491 the Catholic Kings laid siege to the capital of the Nasrid kingdom of Granada. His fall was a matter of time, and Boabdil, the Sultan of Granada, had only one option: to surrender.
The fall of the last Muslim enclave of Western Europe seemed to compensate the conquest of Constantinople by the Ottoman Turks, which had taken place in 1453, or its more recent occupation of Otranto, in the year 1480. The same Pope Innocent VIII went to the church of Santiago of the Spaniards and officiated a mass in celebration of the victory. Celebrated throughout Europe, the conquest of Granada had put an end to ten years of war between the Crown of Castile and the emirate ruled by the Nasrid dynasty.
Between the 27 of December of 1481, date in which the nazaríes occupied Zahara, and the 2 of January of 1492, day of the occupation of Granada, both powers fought a contest of character very different from which until then they had carried out. Indeed,Isabel I of Castile, unlike those that had happened in the time of her father Juan II and her brother Enrique IV, not only had in mind to obtain several victories in the battlefield, but also wanted something much more ambitious: end once and for all with Islamic power in the Peninsula.
The bloody conquest of Malaga (in August 1487) deprived the southern territory of its main port and ended forever with the mirage of possible military aid from the Muslim kingdoms of the Maghreb. The capture of Baza, at the other end of the kingdom, also marked a turning point. It was clear that it was not a traditional war, based on summer campaigns: that was a total war. They only continued to resist Granada and a few surrounding counties, and it was in this area that Fernando and Isabel concentrated. Both spouses,the Catholic Kings, had established secret pacts with the Granada king Boabdil by which he promised to surrender the capital as soon as circumstances permitted.
However, when the time came, Boabdil could not, or would not, comply with his part of the bargain. The existence in Granada of an intransigent sector, closed to all negotiations, prevented him from revealing the agreement and forced him to maintain the war until the end, waiting, perhaps, for an outside intervention that would never come, as the strongestIslamic empireswere too geographically remote and interested in their own affairs.
The pressure of the combined forces of Castile and Aragon went frontally on the capital in order to end the resistance by a single blow. In the month of July, in the middle of the blockade ofGranada, a fire destroyed the camp of the kings; According to some sources, Isabel herself was about to die charred in her store, where the fire apparently started. Isabel, instead of ordering her eviction, ordered the construction of a new town, which took the striking name of Santa Fe. From this strategic position the Castilian troops could carry out continuous raids on the unsuspecting settlers of La Vega, who quickly left their homes to protect yourself behind the fortifications of Granada. Thus, not only were the Nasrids deprived of provisions, but the besiegers ensured that, by increasing the refugee population without respite behind the walls ofGranada, hunger would quickly take over the city.
The Muslims, lost all hopes, were forced into a harsh siege, which could end like the one in Malaga, with the death and slavery of a large part of the population. The end came from hunger, from military pressure and, of course, from the bribery of several notable Nasrid courtiers, who were promised to keep their property and social status and grant them certain grants. On November 25, 1491 the conditions of surrender or capitulations were formalized in the royal camp of La Vega, near Santa Fe.
On January 2, 1492 Christian troops entered the city, preceded by several detachments that took the main fortresses and towers of the walled enclosure.