182.-El niño de cara caballuna se acercó a su compañero por detrás. Este se había agachado para atarse los cordones de los zapatos. Completamente ajeno a lo que se tramaba a sus espaldas, recibió una patada en el trasero que lo tiró al suelo. Cuando se volvió con la estupefacción pintada en el rostro, vio al agresor que reía a mandíbula batiente. Al ser preguntado por el motivo de ese acto violento, el niño de rasgos equinos negó que lo fuera. Dijo y redijo que sólo se trataba de una broma. Como el otro había adoptado una posición que invitaba a propinarle un puntapié, él se lo dio. Poco menos afirmó que la culpa era de la víctima por haber doblado el espinazo para hacerse el nudo de los zapatos. No sólo el agresor celebró esta canallada, otros niños presentes también la encontraron graciosa y corearon las risas.
Para…
Ver la entrada original 439 palabras más

