Una nación que no cuida de los que necesitan ayuda.

Holanda es la nación que goza del dudoso privilegio de la primogenitura en la legalización de la eutanasia. Desde entonces son constantes los testimonios e informes que avisan como esa pretendida e idealizada piedad y caridad de «ayudar a morir» se convierte realmente en abuso de poder sobre el derecho más sagrado, el derecho a la vida.
Un reciente informe constata en el periodo 2010-2015 en el que se contabilizaron 7.254 suicidios asistidos, 431 fueron por “terminación de la vida sin petición”. Es decir, cerca del 6% de los casos de eutanasia se aplicaron sin petición, a lo que habría que añadir los casos, no indicados en el estudio, en los que la eutanasia se aplicó a solicitud de terceras personas relacionadas con el paciente (parientes, tutores,…) pero sin solicitud del enfermo.
Estamos como muchos predijeron en la pendiente resbaladiza…
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