Yo no sé si es mala conciencia lo del Gobierno, pero me da que algo debe haber. De otra forma no se explica esa orden no escrita que parece haberse dado desde el Gobierno para que los españolitos tuviéramos «moción por la mañana, moción por la tarde, moción por la noche». La importancia del acontecimiento, como suele ocurrir, va en dirección inversa a la atención que se le presta. Los plumillas, incluso aquellos que se supone que tienen una cierta altura para distinguir lo que es importante de lo que no, han seguido como un solo hombre la orden de Soraya (o de María González Pico, tanto monta) de dar el coñazo con la famosa moción de censura como si fuera un partido de fúrbo: la pre-moción, la moción y la post-moción.
Esta moción de censura, en realidad, a los españolitos no nos ha servido para nada…
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