«De vez en cuando surgía un hombre. Un hombre que era el puto jefe. Como el Almirante Don Blas de Lezo y Olvarrieta, manco, cojo y tuerto. Un hombre que le metió su supermolona pata de palo a los bucaneros por el culo tan arriba, que los dejó sacándose astillas de los dientes durante meses. Este tío era tan molonamente masacrador de entrepiernas que no solo le arrancó la polla a las armadas de cuatro poderes Europeos y destruyó escuadrones de barcos piratas, sino que además, llevó al Ejército Español a conseguir la derrota más revientaojetes sufrida por el Almirantazgo británico en el siglo XVIII.»
Así, con esta forma de expresarse tan…potente, habla mi artículo preferido sobre «los piratas del Caribe».
Es raro encontrar estas joyas. Es raro encontrar la verdad. Más raro aún encontrarla en inglés.
Una lástima que los españoles ni sepan de estas cosas, ni hablen del «hombre…
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