Retrato de trepa (y II)

Avatar de Antonio Pavón LealEl bosque silencioso

                                 II
Con la burbuja inmobiliaria su cuenta bancaria subió como la espuma, tanto que desbordó la bañera que debía contenerla. Ese enriquecimiento exponencial le trajo finalmente problemas con el fisco y con la justicia. Eso se veía venir, decían unos y otros, pero a ella parecía darle igual esa vertiginosa carrera de la que era testigo de excepción, cómplice en la sombra y gran beneficiaria.
No era el marido que había soñado, pero era el que le convenía. Por supuesto, ser la mujer de un malabarista financiero tenía sus inconvenientes. A veces se veía salpicada por los escándalos. Pero ella con tiesura y aplomo, como si en toda su vida no hubiese hecho otra cosa, capeaba el temporal y aprovechaba para lucir elegantísimos modelos con los que ponía los dientes largos a todas las que la criticaban acerbamente.
Lo que peor sobrellevaba era que la llamasen “la Tiburona”. El…

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