Ayer entró un pájaro en casa.

Yo volvía de correr y mi mujer me estaba esperando en la puerta con la cara desencajada. Al verme me dijo que no me preocupara, que las niñas estaban bien pero que ella no. Su rostro denotaba entre angustia, acojone y vergüenza así que yo no sabía a que atenerme.
Ella, (mi mujer) que adora el mundo animal proporcionalmente a la distancia que los separe, o sea, cuanto más lejos, mejor, había ido a vestirse a nuestra habitación y se había encontrado un pájaro en nuestra cama, como si tal cosa, con la indolencia típica del que está donde quiere. No tuvo casa para correr la pobre.
Ni que decir tiene que ya no volvió a aproximarse a la habitación hasta que llegué.
Bueno, afortunadamente era un pájaro, así que me relajé, cogí un trapo y me dirigí a expulsar al intruso con decisión…
Ver la entrada original 756 palabras más
