Lo que hasta hace unos pocos días fue en Suecia «motivo oficial» de risa, porque el presidente Donald Trump, equivocadamente, dijo que en el país escandinavo se había producido un atentado terrorista, ahora se ha convertido en trágica realidad; pocas horas después de los atropellos, llevados a cabo con el Gran Camión de la Cerveza, las autoridades del país reconocieron la naturaleza terrorista del ataque, que dejó cuatro muertos y una quincena de heridos.
A última hora se sabe que hay un (solo, de momento) detenido, un varón de 39 años natural de Uzbekistán, país independiente ex-miembro de la desaparecida Unión Soviética. Del problema de Suecia, y otros países escandinavos, con su incontrolada colonia islámica e islamista, no se habla, o se habla lo menos posible; al menos en público y a nivel oficial, hasta el extremo de multar a un diputado sueco, por facilitar estadísticas de violaciones perpetradas por individuos de la «comunidad musulmana residente», a ciudadanas genuinas del país…el magistrado del «Triburral para la Corrección Política»(*) sancionó al parlamentario porque…
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