Mes: marzo 2017

Progresista desea conocer a islamista para lo que surja / Progressive wants to meet Islamist for what emerges (SPANISH-ENGLISH)

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Ministras de Suecia con velo en una reunión con el presidente iraní Hassan Rouhani.

Por/By Carlos López Díaz

Aparentemente, nada hay más opuesto al progresismo que el islam, una religión surgida en los inicios de la Edad Media que no establece diferencias entre el plano político y el religioso.

Una religión que reprime la libertad de pensamiento, llegando en algunos países a castigar con la pena de muerte la apostasía o la blasfemia.

Una religión que considera a la mujer inferior al hombre, que promueve matrimonios de viejos con niñas de diez años, que castiga el adulterio en algunos países con la lapidación, que culpa de una violación a la propia víctima, que ahorca a homosexuales en grúas… y me abstengo de seguir.

¿No es esto todo lo contrario de lo que defiende el progresismo? Bien, habría algunos matices que hacer. El progresismo defiende la libertad de pensamiento, siempre y cuando un autobús no circule con el rótulo “Los niños tienen CENSURADO”, en cuyo caso nuestras bienamadas autoridades progresistas se consideran legitimadas para inmovilizarlo y multarlo, además de tolerar agresiones físicas contra el vehículo y sus ocupantes.

Los progresistas aseguran defender a las mujeres, siempre y cuando una mujer valiente como Alicia Rubio no publique un libro documentado y lúcido titulado Cuando os prohibieron ser mujeres… y os persiguieron por ser hombres, y encima se atreva a ir por ahí presentándolo. En ese caso, será coaccionada físicamente para impedirle la libre difusión de sus ideas y se tratará de que pierda su trabajo.

Los progresistas también aseguran ser los defensores de los gais, siempre y cuando un homosexual como Philippe Ariño no afirme públicamente que está a favor de la castidad, en cuyo caso boicotearán sus conferencias y lo cubrirán de insultos. No digamos ya si especialistas como Elena Lorenzo tratan de ayudar a personas que desean voluntariamente abandonar la homosexualidad: entonces exigen que se les prohíba ejercer su actividad profesional.

Es cierto que, a pesar de todo ello, resulta difícil negar la existencia de un abismo entre el islam y el progresismo. Pero es un abismo que los progresistas se esfuerzan denodadamente en salvar. Pensemos en la reacción típica del progre a un atentado yihadista. Tras la retórica solidaridad con las víctimas y las condenas rituales de la “violencia” (así, genéricamente), el progre utiliza invariablemente una de las dos plantillas discursivas siguientes, cuando no ambas.

La primera plantilla se resume como “¡cuidado con la islamofobia!” Bien es verdad que los progres no suelen entrar mucho en detalles, pero sin duda debe tratarse de algo terrible. En el canal La Sexta alguien afirmó: “Hay que resignarse ante los atentados. El peligro es que se alimente la islamofobia.” ¿Habrá algo peor que los miles de asesinatos perpetrados por el islamismo? Por lo visto, sí.

Imaginen que un fundamentalista cristiano cometiera un atentado. ¿Escucharíamos análogas prevenciones contra el riesgo de cristianofobia? Sospecho que sucedería todo lo contrario. Se multiplicarían ataques contra autoridades de la Iglesia que se hubieran significado por su defensa sin remilgos de la doctrina católica, acusándolas directamente de instigadoras. Ataques que por lo demás ya sufren, sin necesidad de que se produzca un incidente real de islamofobia.

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Imagen de la virgen rota en la iglesia / Le Pahre

La segunda plantilla discursiva es la que podría asociarse con las fórmulas “la culpa es de Occidente” o “algo malo habremos hecho”. Pedro Santisteve, alcalde de Zaragoza en la órbita de Podemos, a cuento del atentado en el puente de Westminster, sostuvo que los ataques islamistas son “una respuesta a la violencia de Occidente”. No se trata de una ocurrencia particular, sino de un leitmotiv del progresismo.

Se podrían escribir volúmenes enteros sobre la abyecta reacción de cientos de periodistas, políticos y activistas progresistas a los atentados del 11-S contra las Torres Gemelas y el Pentágono. La miserable Hebe de Bonafini se alegró públicamente de la matanza. Algunas de sus declaraciones se pueden hallar incluso en la Wikipedia: “cuando pasó lo del atentado (…), sentí alegría. No voy a ser hipócrita, no me dolió para nada.”

Muchos emplearon un lenguaje algo más hipócrita para sugerir que Estados Unidos se lo tenía merecido. Juan Luis Cebrián, en un artículo publicado en El País del 12 de septiembre de 2001 (el del infame titular de portada “El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush”), pontificaba sobre la comprensible reacción de “los desheredados de la tierra” (el multimillonario Ben Laden, si alguien se lo tradujo, debió reír un buen rato), víctimas de la creciente distancia económica entre países y de la “falta de diálogo” internacional.

El editorial de Le Monde de ese mismo día, bajo el engañoso título de “Nous sommes tous Américains venía a decir que Estados Unidos, en definitiva, cosechaba los frutos de su “cinismo”. El mismo periódico, semanas más tarde (3 de noviembre), fijaba la doctrina progresista sin tapujos: “La opresión y la riqueza generan resentimiento. El terrorismo es una respuesta legítima [¡sic!] a las iniquidades de la globalización y el imperialismo.”[1]

Progresismo e islamismo comparten enemigos comunes: Occidente, Israel y el cristianismo. Y esto une mucho. No son casuales los lazos entre el “socialismo del siglo XXI” e Irán, ni el apoyo de la teocracia persa a Podemos, a través del canal Hispan TV; ni la manifestación de feministas cubiertas con hiyab contra Trump, nada más iniciar su mandato. Tampoco son casuales los numerosos gestos de los ayuntamientos dominados por la ultraizquierda, vejando gratuitamente a los católicos mientras se desviven por felicitar a los musulmanes por el ramadán y la fiesta del cordero.

Culpar al Occidente judeocristiano de todos los males reales e imaginarios conlleva necesariamente exculpar al islam, o al menos relativizar la violencia que se comete en su nombre. Islamistas y progresistas puede que acaben chocando en un futuro, pero por ahora actúan como una pinza diabólica contra quienes no somos musulmanes ni nos adherimos al discurso dominante de la ideología de género, el socialismo ni el multiculturalismo.

[1] Martín Alonso, Doce de septiembre. La guerra civil occidental, Gota a Gota, Madrid, 2006, pág. 34.

inglaterra

ENGLISH

Apparently, there is nothing more opposed to progressivism than Islam, a religion emerged in the early Middle Ages that does not differentiate between the political and the religious.

A religion that represses freedom of thought, arriving in some countries to punish with the death penalty apostasy or blasphemy.

A religion that considers women inferior to men, which promotes marriages of old men with ten-year-old girls, who punishes adultery in some countries with stoning, which is blamed for a violation of the victim himself, who hangs up homosexuals on cranes … And I refrain from following.

Is not this the opposite of what advocates of progressivism? Well, there would be some nuances to do. Progressivism defends freedom of thought, as long as a bus does not circulate with the label «Children have CENSORED», in which case our beloved progressive authorities are considered legitimate to immobilize and fine it, in addition to tolerate physical aggression against the vehicle and its Occupants.

Progressives claim to defend women, as long as a brave woman like Alicia Rubio does not publish a documented and lucid book entitled «When you were banned from being women … and you were persecuted for being men, and even dare to go there and present it. In that case, he will be coerced physically to prevent the free dissemination of his ideas and will try to lose his job.

Progressives also claim to be gay defenders, as long as a homosexual like Philippe Ariño does not state publicly that he is in favor of chastity, in which case they will boycott his lectures and cover him with insults. Let’s not say if specialists like Elena Lorenzo try to help people who voluntarily want to abandon homosexuality: then they demand that they be prohibited from exercising their professional activity.

It is true that, despite all this, it is difficult to deny the existence of an abyss between Islam and progressivism. But it is an abyss that progressives strive hard to save. Consider the typical reaction of the progre to a jihadist attack. Following the rhetorical solidarity with the victims and the ritual condemnation of «violence» (thus, generically), the «progre» invariably uses one of the following two discursive templates, if not both.

The first template is summed up as «beware of Islamophobia!» It is true that progress is not often very detailed, but it must certainly be something terrible. On the La Sexta channel someone said: «You have to resign yourself to the attacks. The danger is that Islamophobia will feed. «Is there anything worse than the thousands of murders perpetrated by Islam? Apparently, yes.

Imagine a Christian fundamentalist committing an attack. Would we listen to similar precautions against the risk of Christianophobia? I suspect the opposite would happen. Attacks would multiply against authorities of the Church who would have been meant for their defense without regrets of the Catholic doctrine, accusing them directly of instigators. Attacks that otherwise already suffer, without the need for an actual incident of Islamophobia.

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Imagen de la virgen rota en la iglesia / Le Pahre

The second discursive template is the one that could be associated with the formulas «the fault is of the West» or «something bad we will have done». Pedro Santisteve, the mayor of Zaragoza in the orbit of Podemos, told the attack on Westminster Bridge that the Islamist attacks are «a response to the violence of the West.» This is not a particular occurrence, but a leitmotif of progressivism.

Whole volumes could be written about the abject reaction of hundreds of journalists, politicians and progressive activists to the 9/11 attacks on the Twin Towers and the Pentagon. The miserable Hebe of Bonafini was publicly glad of the massacre. Some of his statements can even be found on Wikipedia: «When the attack happened … I felt joy. I’m not going to be a hypocrite, it did not hurt at all. «

Many used somewhat more hypocritical language to suggest that the United States deserved it. Juan Luis Cebrián, in an article published in El País on September 12, 2001 (that of the infamous front-page headline «El mundo en vilo awaiting Bush’s reprisals»), pontificaba on the understandable reaction of «the disinherited The land «(billionaire Ben Laden, if someone translated it, had to laugh a long time), victims of the growing economic distance between countries and the international» lack of dialogue «.

Le Monde’s editorial of that day, under the misleading title of «Nous sommes tous Américains», came to say that the United States, in short, reaped the fruits of its «cynicism.» The same newspaper, weeks later (November 3), fixed the progressive doctrine openly: «Oppression and wealth generate resentment. Terrorism is a legitimate response [sic!] To the inequities of globalization and imperialism. «[1]

Progressives and Islamism share common enemies: the West, Israel and Christianity. And this unites a lot. The ties between «socialism of the 21st century» and Iran, or the support of the Persian theocracy to We, through the Hispan TV channel, are not casual; Nor the manifestation of feminists covered with hijab against Trump, soon to begin its mandate. Nor are they casual the numerous gestures of the ultra-Left-dominated town councils, watching the Catholics gratuitously while they go out of their way to congratulate the Muslims for the ramadan and the feast of the lamb.

Blaming the Judeo-Christian West of all real and imaginary evils entails necessarily exculpating Islam, or at least relativizing the violence committed in its name. Islamists and progressives may end up clashing in the future, but for now they act as a diabolical clamp against those of us who are not Muslims and do not adhere to the dominant discourse of gender ideology, socialism, or multiculturalism.

[1] Martín Alonso, Doce de septiembre. La guerra civil occidental, Gota a Gota, Madrid, 2006, pág. 34.

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De adivinos y magos: ANTIFONTE DE ATENAS.

De adivinos y magos: ANTIFONTE DE ATENAS.

Avatar de Olaya García Nosrincondelpasado

Resultado de imagen de ANTIFONTE DE ATENASFragmento conservado de «Sobre la Verdad»

Experto en la interpretación de sueños y de prodigios, además de adivino, Antifonte era poeta (epopoiós) y sofista, siendo conocido como rival de Sócrates. Originario quizá de Atenas, era contemporáneo del orador Antifonte de Ramnunte (h. 490-411), colaborador
del régimen oligárquico de los Cuatrocientos con quien a veces se le confunde.

Se le atribuyen, al menos, las siguientes obras: a) Sobre la interpretación de los sueños (Peri krtseos oneíron)-, b) Sobre la Verdad (Peri aletheías); c) Sobre la Concordia. Antifonte es recordado por Cicerón, quien recoge una anécdota atribuida a él: un atleta que deseaba participar en las olimpíadas soñó ser transportado por una cuadriga; acudió a un intérprete de sueños (coniector) quien le aseguró que vencería, pues la velocidad y el ímpetu de los caballos tenían ese significado. Pero después se dirigió a Antifonte quien le anunció:

Estás destinado a perder; ¿no…

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Continúan los avances para excavar el Anfiteatro de Cartagena: Cultura aportará 100.000 euros al Plan Director.

Continúan los avances para excavar el Anfiteatro de Cartagena: Cultura aportará 100.000 euros al Plan Director.

Avatar de Olaya García Nosrincondelpasado

10322636_601784426638214_2851851390328695184_n Bóveda de entrada a una de las habitaciones del Anfiteatro. Fotografía: Olaya.

Gracias a los sondeos que se han ido realizando durante estos meses, se ha aportado datos significativos para poder reanudar las excavaciones y avanzar en la elaboración del Plan Director para el Anfiteatro romano de Cartagena. Así lo ha manifestado Ricardo Segado, concejal de Patrimonio, tras mantener un encuentro con la directora general de Bienes Culturales, María Comas. De esta manera, Cultura aportará la cantidad de 100.000 euros para la puesta en marcha del yacimiento.

El concejal de Patrimonio junto a la Coordinadora municipal de Patrimonio, María del Carmen Berrocal, entregaron a María Comas una memoria en la que se detallan los resultados obtenidos tras estos sondeos. Aprovechando el encuentro, el concejal mostró también a la directora general de Bienes Culturales los resultados del georradar aplicado al Monte Sacro, con hallazgos significativos que tendrán la oportunidad de excavar este…

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Vinegar Joe. «Charley’s Horse» / «Rock & Roll Gypsies»

Avatar de RaúlLa Guitarra de las Musas

Vinegar Joe fue una banda de blues-rock, R&R y R&B, con alguna pincelada soul, surgida a partir de un grupo denominado Dada, compuesto por una docena de miembros; con ese nombre publicaron un disco homónimo en 1970. Al año siguiente Dada aligeró el número de componentes dando lugar a Vinegar Joe, nombre probablemente inspirado en el militar estadounidense Joseph Warren Stilwell, apodado «Tío Joe» por el paternalismo mostrado hacia sus soldados, y también «Vinagre Joe», mote que se ganó por su personalidad y por la dureza que solía exhibir en los ejercicios de entrenamiento con la tropa. Ya bajo el nombre de Vinegar Joe y hasta su disolución en 1974, publicaron tres álbumes francamente interesantes: «Vinegar Joe» (1972), «Rock’n Roll Gypsies» (1972) y «Six Star General» (1973). El segundo disco fue grabado en directo, el medio natural de esta formación, donde mejor lucían, no en vano llegaron a ser relativamente…

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LOS INGENIOSOS CUENTOS DEL MULLÁH NASRUDIN: El padre del rey / NASRUDIN’S MULLÁH INGENIOUS TALES: The king’s father

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EL rey entrevistaba a un centenar de candidatos a ocupar el puesto de astrólogo de la corte. A cada uno de ellos le pidió que leyera su destino en las estrellas.

—¡Serás el mayor gobernante que el mundo ha conocido!, sentenció uno.

—Vivirás cien años, salmodió otro.

Cada hombre se esforzaba por dar una lectura más favorable que el anterior. Finalmente, le tocó a Nasrudín impresionar al monarca.

—Tus hijos y tu esposa tienen buena salud. Y tu padre vivirá hasta los noventa años, dijo el Mullah.

—¡Eso es imposible!, dijo el rey con un bufido. Mi padre murió hace años, a los cincuenta y cinco años.

—Las estrellas nunca mienten, insistió Nasrudín.

—¿Cómo te atreves?, dijo enfurecido el rey. ¡Te haré encarcelar por tu impertinencia!

—Pero Majestad, respondió el Mullah Nasrudín, ¿cómo puedes estar absolutamente seguro de la identidad de tu padre verdadero?

Nasrudín fue nombrado astrólogo de la corte.

inglaterra

ENGLISH

The king interviewed about a hundred candidates for the position of astrologer at the court. Each of them asked him to read his destiny in the stars.

«You will be the greatest ruler the world has ever known!» Said one.

«You will live a hundred years,» chanted another.

Each man endeavored to give a more favorable reading than the previous one. Finally, it was Nasrudin’s turn to impress the monarch.

«Your children and your wife are in good health. And your father will live to be ninety years old, said the Mullah.

«That is impossible!» Said the king with a snort. My father died years ago, at fifty-five.

«The stars never lie,» Nasrudin insisted.

«How dare you!» Said the king, enraged. I will imprison you for your impertinence!

«But Your Majesty,» replied Mullah Nasrudin, «how can you be absolutely sure of the identity of your true father?»

Nasrudin was appointed court astrologer.

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Las Cinco Canciones de Laacantha (II): «Yesterday» (The Beatles)

Avatar de RaúlLa Guitarra de las Musas

«Cuando una puerta se cierra, otra se nos abre», «no mal que por bien no venga» o «no hay daño que no tenga apaño» son algunas expresiones o refranes que solemos utilizar cuando queremos ver el lado bueno de las desgracias o las cosas malas. También es verdad que son propias de personas optimistas porque los pesimistas siempre se acogerán a alguna de las variantes de la Ley de Murphy: «cuando parezca que ya nada puede ir peor, empeorará», «todo lo que empieza mal, acaba peor» o «nada es tan malo nunca como para que no pueda empeorar». Laacantha pertenece a la primera categoría, la de los optimistas, al menos por lo que nos cuenta en este relato, con los Beatles y un chico que canturreaba «Yesterday» como protagonistas. Es la primera vez que aparece este conocido tema en La Guitarra de las Musas, así que recordemos que se trata…

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Nace Posmodernia, una publicación que busca generar opinión crítica

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Y de eso no andamos sobrados

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El Diario de Córdoba se hace eco del nacimiento de Posmodernia. Una magnífica noticia en un panorama, el español, necesitado de rearmarse con ideas sensatas.

«El presidente del Centro de Estudios Posmodernia, Rafael Salazar, ha explicado a Efe que éste es un proyecto serio que llevan madurando más de dos años y que surge de la reflexión sobre el agotamiento de referentes de la modernidad, que, a su juicio, «ha llegado a un punto de no retorno», en una «nueva época de tránsito entre dos edades distintas».

Salazar ha dicho que la posmodernidad «debe pasar página de los istmos de la modernidad que han fracasado sucesivamente«, como el liberalismo, el socialismo, el marxismo, el anarquismo, el fascismo o la socialdemocracia, y ahora toca «enhebrar un pensamiento nuevo partiendo de un folio en blanco, buscando redefinir valores y nuevos referentes».

Un…

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Islamofobia y multiculturalismo / Islamophobia and multiculturalism (SPANISH-ENGLISH)

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Por  en Libertad Digital

De qué hablamos cuando, en Ámsterdam, Marsella, Londres, Berlín, Viena o Badalona hablamos de islamofobia? Con las preceptivas variantes locales, hablamos en todos los casos del definitivo fracaso de esa utopía biempensante llamada multiculturalismo. Una quimera arbolada en torno a la creencia ingenua de que nosotros, los muy laicos, tolerantes y civilizados occidentales, encarnamos el modelo ideal que todos los demás habitantes del planeta ansían imitar y reproducir. Los modernos hemos querido engañarnos con la fantasía, por lo demás gratuita, de que los otros sueñan con ser iguales a nosotros. Recuérdese, sin ir más lejos, aquella exhaustiva colección de adánicas estupideces que se vertieron en la prensa europea a cuenta del presunto influjo liberador de Twitter y otros juguetes informáticos cuando los inicios de la llamada primavera árabe. Y de ahí la premisa mayor del multiculturalismo: que pueden coexistir en plácida armonía los principios que inspiran la democracia liberal, los propios de Occidente, con el código moral propugnado por el islam.

Pero ocurre que el islam canónico, el ortodoxo, resulta por entero incompatible con los valores que informan la convivencia en Europa, no por la acusación injusta de que auspicie la violencia de esa minoría marginal que integran los terroristas islamistas sino por el hecho, aquí inadmisible, de pretender imponer una regulación religiosa de la moral pública. Religión, moral y regulaciones, las suyas, que, por lo demás, ni tienen que merecernos ningún respeto ni están sus practicantes legitimados de modo alguno para exigirlo de nosotros. Y ello por la muy sencilla razón de que solo los seres humanos, las criaturas racionales de carne y hueso, son acreedores por naturaleza de merecer tal respeto. Ninguna ideología, ninguna filosofía, ninguna religión ni ningún dios poseen derecho alguno a coartar o condicionar la conducta pública o privada de un ser humano. Y mucho menos a exigirle respeto. Así, los creyentes musulmanes, en la medida en que son seres humanos, devienen dignos de merecer todo nuestro respeto.

Pero el Corán, en cambio, solo es una narración literaria. Y las narraciones literarias no tienen derechos. De ahí que a ningún discípulo intelectual de Nietzsche, Platón, Marx, Voltaire o Locke se le ocurra reclamar silencio y respeto a sus detractores con el argumento de que se sienten personalmente ofendidos ante las críticas a sus maestros. El fundamentalismo es algo consustancial al islam, del mismo modo que a lo largo de la historia también lo ha sido a los otros dos grandes cultos organizados con los que ha convivido, el cristianismo y el judaísmo. Y es que solo tras una larga batalla cultural de dos siglos, cuyas penúltimas escaramuzas –y autobuses– aún perduran a fecha de hoy, los fundamentalistas autóctonos terminaron aceptando el repliegue de las prácticas religiosas a la esfera privada. Así las cosas,en tanto que los devotos del islam insistan en la pretensión de imponer una moralidad colectiva en el espacio público seguirán instalados extramuros de lo admisible. E igual en Ámsterdam que en Hospitalet.

inglaterra

ENGLISH

What are we talking about when we talk about Islamophobia in Amsterdam, Marseilles, London, Berlin, Vienna or Badalona? With the necessary local variants, we speak in all cases of the definitive failure of this bi-thinking utopia called multiculturalism. A wooded chimera around the naive belief that we, the very secular, tolerant and civilized Westerners, embody the ideal model that all the other inhabitants of the planet long to imitate and reproduce. The moderns have tried to deceive us with the fantasy, otherwise gratuitous, that others dream of being equal to us. Let us recall, without going further, that exhaustive collection of adjective stupidities that were spilled in the European press on account of the alleged liberating influence of Twitter and other computer toys when the beginnings of the so-called Arab Spring. And hence the major premise of multiculturalism: that the principles that inspire liberal democracy, those of the West, can coexist in peaceful harmony with the moral code advocated by Islam.

But it happens that canonical Islam, orthodox, is entirely incompatible with the values that inform the coexistence in Europe, not for the unjust accusation that it espouses the violence of that marginal minority that integrates the Islamist terrorists but for the fact, here inadmissible , Of trying to impose a religious regulation of public morality. Religion, morals and regulations, his own, which, moreover, neither deserve any respect nor are his practitioners legitimated in any way to demand of us. And this for the simple reason that only human beings, the rational creatures of flesh and bone, are by nature deserving of such respect. No ideology, no philosophy, no religion, no god has any right to restrain or condition the public or private conduct of a human being. And much less to demand respect. Thus, Muslim believers, insofar as they are human beings, become worthy of deserving all our respect.

But the Koran, on the other hand, is only a literary narrative. And literary narratives have no rights. Hence no intellectual disciple of Nietzsche, Plato, Marx, Voltaire, or Locke ever comes to claim silence and respect for his detractors on the grounds that they are personally offended at the criticism of their teachers. Fundamentalism is something consubstantial with Islam, just as it has been throughout history as well to the other two great organized cults with which it has coexisted, Christianity and Judaism. And it is only after a long cultural battle of two centuries, whose penultimate skirmishes – and buses – still exist today, the native fundamentalists ended up accepting the retreat of religious practices to the private sphere. Thus, while the devotees of Islam insist on the pretension of imposing a collective morality in the public space will remain installed outside the walls of the permissible. It is the same in Amsterdam as in Hospitalet.

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Cada año, una España es borrada del mapa: 46 millones de abortos

VÍDEO: La INCOMODA Verdad sobre los Refugiados en EUROPA / THE INCOMMODA Truth on Refugees in EUROPE, by Douglas Murray (ENGLISH WHIT SUBT. IN SPANISH)