Las matemáticas, cuando se usan honestamente, tienen la buena costumbre de contar verdades. Pueden predecir el futuro con precisión. Esta capacidad de las matemáticas para pronosticar acontecimientos futuros, que se adentra casi en lo divino y lo esotérico, ha sido explotada con frecuencia en los guiones de la ciencia-ficción. La Psicohistoria de Asimov era eso precisamente: una herramienta matemática con la que predecir el futuro de grandes masas de individuos.
Pero no hace falta irse a la ciencia-ficción. Las mates predicen el futuro habitualmente para muchas empresas. Las empresas de seguros saben con excelente precisión cuantas personas y de que edades se morirán en cada época del año. O el número de accidentes de un tipo u otro. No podrían ganar dinero si no pudiesen predecir el futuro matemáticamente.
Como Asimov dejaba claro en sus novelas psicohistóricas, predecir el futuro de un individuo con precisión no es posible…
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