Día: 29 de noviembre de 2016

Los ‘derechos humanos’ del islam. / Islam’s «Human Rights».

por Janet Tavakoli
28 de Noviembre de 2016

Tras presenciar cómo la República Islámica de Irán viola los derechos humanos, adopta la ley de la sharia, persigue a otras religiones, asesina a los disidentes y obliga al poder judicial a ponerse al servicio del Ministro de Inteligencia, parece claro que lo peor que puede ocurrirle a un país libre occidental es permitir que los fundamentalistas islámicos se hagan con un gobierno.

La mayoría de los 1.600 millones de musulmanes del mundo rezan en árabe, aunque no sea su lengua materna. El problema, sin embargo, no reside en la traducción, sino en la ideología.

Quince de los diecinueve secuestradores del 11-S eran árabes saudíes; dos eran de Emiratos Árabes Unidos, uno era de Egipto y otro del Líbano. Todos eran de países de lengua árabe.

Los eruditos musulmanes no se unieron para protestar por el acto terrorista del 11-S. En su lugar, muchos celebraron una victoria: el Corán incluye pasajes que permiten la violencia para expandir el islam.

La mayoría de los denominados musulmanes son amantes de la paz, pero como hay 164 versículos del Corán que prescriben la yihad, muchos musulmanes pueden sentir que sería herético o desleal condenarlo.

Los países de lengua árabe no son los únicos que apoyan el terrorismo. Según el Departamento de Estado de EEUU, la República Islámica de Irán sigue siendo el principal Estado patrocinador del terrorismo. Irán también anunció recientemente que seguirá financiando el terrorismo, incluidas las organizaciones terroristas Hezbolá [«El Partido de Alá»] y Hamás.

Irán sigue financiando la fetua de muerte dictada contra un europeo, el novelista británico Salman Rushdie, por Los versos satánicos –una novela–, dictada en 1989 el ayatolá Jomeini, muerto hace mucho tiempo. El año pasado, la recompensa por su cabeza se incrementó en otros 600.000 dólares, alcanzando casi los 4 millones de dólares.

Hasta su muerte a principios de este año, el ayatolá Vaez-Tabasi, un prominente clérigo chií en Irán, que presidió el santuario del Imán Reza, el cual atrae anualmente a tantos visitantes como La Meca, llamó a librar una «perpetua guerra santa».

Las prácticas de Mahoma chocan con los valores humanistas de la civilización occidental

Los fundamentalistas ven a Mahoma como el hombre perfecto. Sin embargo, Mahoma fue el guía de sus violentos seguidores, que violaron, esclavizaron a presos de guerra y asesinaron a los no creyentes como parte del plan de expansión del islam. Hoy, dicha conducta es emulada por los terroristas islámicos en Irak, Siria, Sudán, Pakistán, Bangladés, Mauritania y Nigeria, por citar sólo unos pocos.

Mahoma tuvo varias esposas, entre ellas una esclava que se le dio como regalo. Con los cincuenta años ya cumplidos, le pidió a un amigo la mano de su hija, de seis años, y consumó el llamado matrimonio cuando la niña tenía nueve. Aunque Mahoma criticaba las costumbres corruptas de sus contemporáneos árabes, mantuvo relaciones sexuales con una niña que era demasiado menor para tener capacidad de consentimiento; en Occidente llamamos a esto estupro. (Sahih Bukhari, volumen 5, libro 58, número 234)

Haciendo referencia a la vida de Mahoma, los fundamentalistas permiten matrimonios forzosos con menores en países como Arabia Saudí, Afganistán, algunos Estados del Golfo e Irán.

Si los líderes musulmanes fundamentalistas no entienden lo errónea que resulta esta ideología a ojos de occidente, tal incomprensión podría dar lugar a una visión fundamentalmente distinta de los derechos humanos: para Occidente, estos valores se encarnan en la Ilustración –valores como las libertades individuales, la libertad de pensamiento, la investigación desinteresada– , y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos: que todos los pueblos, al margen de su raza, religión o sexo, tienen derecho a la vida, a la libertad y la seguridad personal, y a la libertad frente a la tortura, la esclavitud y el trato degradante.

Para los 57 miembros de la Organización de Cooperación Islámica (OCI), sin embargo, todos los derechos humanos deben basarse en primer lugar en la ley religiosa islámica, la sharia: todo lo que esté dentro de la sharia es un derecho humano, y todo lo que esté fuera de la sharia NO es un derecho humano.

Para los 57 miembros de la Organización de Cooperación Islámica, los derechos humanos deben estar basados en la ley religiosa islámica, la sharia: lo que esté dentro de la sharia es un derecho humano; lo que esté fuera, no. En la imagen, la cumbre que la OCI celebró en Estambul en 2016. (Imagen: captura de un vídeo de Al Yazira).
Para los 57 miembros de la Organización de Cooperación Islámica, los derechos humanos deben estar basados en la ley religiosa islámica, la sharia: lo que esté dentro de la sharia es un derecho humano; lo que esté fuera, no. En la imagen, la cumbre que la OCI celebró en Estambul en 2016. (Imagen: captura de un vídeo de Al Yazira).

Por lo tanto, la esclavitud, o el sexo con menores, o pegar a las mujeres, o llamar «adulterio» a las violaciones que no cuentan con cuatro testigos –castigado con la pena de muerte–, o que una mujer valga oficialmente la mitad que un hombre, son todo «derechos humanos».

En 2005, después de que el dibujante danés Kurt Westergaard dibujara una viñeta que satirizaba suavemente a Mahoma por encargo de un periódico, muchos clérigos musulmanes lo acusaron de blasfemia y pidieron su muerte. Entre ellos, un clérigo paquistaní que ofreció un millón de dólares de recompensa para quien asesinara al danés. Protestaron miles de musulmanes. En 2010, un asaltante musulmán, hacha en mano, atacó a Westergaard en su casa; por fortuna, Westergaard pudo escapar a una habitación segura.

Los gobiernos occidentales deberían mantenerse firmes frente a quienes nos chantajean para que renunciemos a nuestras libertades. Ningún gobierno inteligente debería debilitar el derecho a la libertad de expresión para aplacar a una gente que se presenta falsamente como víctimas, cuando a menudo son, en realidad, los agresores.

Los musulmanes reformistas y la crisis de credibilidad

La mayoría de los 1.600 millones de musulmanes del mundo no aprueben quizás la violencia y las violaciones de los derechos humanos, pero el hecho sigue siendo que los fundamentalistas no son un grupo marginal: ocupan posiciones de alto nivel en la jerarquía clerical musulmana. Hay decenas de millones (o más), y cada uno de ellos parece creer que su interpretación del islam es la única correcta. De este grupo, se calcula que cientos de miles son yihadistas dispuestos a tomar parte de la violencia activa.

Muchos musulmanes reformistas afirman que se les incluye injustamente en el mismo montón que esa cuadrilla de extremistas, pero si lo que están diciendo es que hay una división, puede que muchas veces no lo hayan expresado con demasiada claridad.

Cuando Martín Lutero, sacerdote católico y profesor de Teología, repudió dos enseñanzas fundamentales de la Iglesia Católica, reconoció que, por definición, ya no era católico. Formó parte de la Reforma protestante, y a sus seguidores se les conoce como luteranos.

Los musulmanes reformistas pueden seguir llamándose musulmanes, pero nunca podrá haber un Corán 2.0. Se considera que toda palabra del Corán es la palabra de Alá, similar a los Diez Mandamientos como la palabra directa de Dios. Nadie puede negar que Alá quiso decir realmente lo que se supone que Alá dijo. Las interpretaciones, sin embargo, sí difieren, y desde 1948 han provocado la muerte de 11 millones de musulmanes a manos de otros musulmanes.

Así que imaginemos lo que les podría deparar a los no musulmanes.

El islam, además, parece haberse estructurado para ser difundido mediante la violencia, la «yihad dura» y la «yihad blanda»: En la yihad dura entran el terrorismo, el asesinato y el intento de asesinato. En la yihad blanda entran la reescritura de la historia, como ha ocurrido con la votación de la Unesco que afirma que antiguos monumentos bíblicos, como la Tumba de Raquel o la Cueva de los Patriarcas, son islámicos, cuando el islam histórico ni siquiera existió hasta el siglo VII; la migración para hacer crecer el islam (héjira), como estamos viendo ahora en Europa y con las amenazas turcas de inundar Alemania de migrantes; la penetración cultural, como la promoción del islam en los libros de texto escolares o ajustar el currículum a la «corrección política»; la infiltración política y educativa, así como la intimidación (una yihad blanda bajo la que se esconde una yihad dura).

Más lamentable es que todo esto se haga tan a menudo, como con la Unesco, con la ayuda y la complicidad de Occidente.

Tanto la yihad dura como la blanda han sido históricamente el modo con que el islam ha podido imponerse en Persia, Turquía, Grecia, el sur de España, Portugal, todo el norte de África y toda Europa oriental. Depende de nosotros que no nos lo vuelvan a hacer.

ISLAMCANCER

La TV marroquí emite un programa que enseña a las mujeres cómo maquillar huellas de maltrato

De Leonard Cohen, Lorca, Whitman, Trueba y el patriotismo

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Siempre lo sospeché. O quizás se lo oí en alguna ocasión. O las dos cosas. Pero yo sabía que entre los versos de Cohen, estaba Federico García Lorca.

Una rápida búsqueda ahora mismo me confirma lo que no debería haber olvidado: la hija de Cohen, se llama Lorca…

Mi primer contacto en serio con Federico García Lorca, al igual que le pasó a Cohen, fue en inglés. Por casualidad, encontré su famoso Poeta en Nueva York en la librería de la universidad. Me extrañó ver a un poeta español, de hacía muchas décadas además, traducido al inglés y prominentemente expuesto en una estantería destacada.poet-v-nyu-yorke-4

Y aunque yo había entrado a comprar mis libros de ciencia, me pudo la curiosidad de intentar ponerme en la mente de un estadounidense leyendo poesía española en inglés. Así que me compré Poet in New York para ver si Lorca daba una buena imagen de…

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¿Por qué la derecha se ha hecho de izquierdas? -Emilio Campmany/LD-

¿Por qué la derecha se ha hecho de izquierdas? -Emilio Campmany/LD-

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Esta no es la única pregunta. Habría que plantearse también ésta: ¿por qué a la derecha que sigue siéndolo se la considera extrema? Y ésta: ¿por qué en otros países parte de la izquierda se ha hecho de extrema derecha? Creo que hay una única respuesta para las tres: el buenismo. La derecha, por influencia del cristianismo o por lo que sea, quiere ser buena. La izquierda ha socializado la caridad, que ha pasado de ser una virtud teologal a una exigencia social y se llama solidaridad. Gobierne quien gobierne, al Estado compete que la sociedad sea tan solidaria como sea posible. Nadie, y menos la derecha, lo discute. Ya no sólo hay obligación de atender las necesidades mínimas de los más desafortunados. Ahora sólo se es bueno si se persigue cuanta más igualdad, mejor. La idea de una renta mínima garantizada va por ahí.

Sin embargo, todos…

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Teoría del dominó

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Básicamente viene a decir que si un país o zona hace una cosa, eso puede hacer que otros países o zonas hagan lo mismo.

No os pongo el enlace a la wiki en español sobre tal teoría ya que la comida de hoy ha sido agradable y no me gustaría desperdiciarla.

El caso es que las casualidades son parte de como se desarrolla la Historia. Nos movemos a golpe de aleatoria, tantas veces…

Primero Brexit. Luego Trumpazo. Ahora Fidel, que se nos fue. Y lo de Fidel sí que ha sido aleatorio. Coincidiendo además con un «Black Friday» capitalista. «¡Vaya por Dios!», que diría el también comunista y ateo Santiago Carrillo.

Y no, «vaya por Dios» no es lo mismo que «vaya con Dios». Lo digo por los lectores de EEUU que conocen bien esta última expresión, pero no la primera.

«¡Vaya por Dios!» significa algo así como…

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Los EEUU españoles

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Se ha defendido en múltiples ocasiones en este cuaderno que EEUU no es un país «inglés». Alguien tiene que hacerlo. La verdad es siempre larga, difícil de adquirir, puede llevar años de estudio. Es en realidad la mentira la que tiene las patas más largas…

A pesar de todas las entradas que ha se han hecho aquí, defendiendo la íntima relación entre España, sus descendientes y EEUU, hoy tiraré por otro lado.

La agenda del «progresismo», del Nuevo Orden Mundial, pasa por la destrucción de los EEUU. Y para ello, usan su método trillado de dividir para vencer.

Una de las divisiones que usa el «progresismo» es la de los «latinos» contra los «anglos».

Los «latinos» son oscuros de piel y recién llegados a EEUU. Son el típico chicano. Supuestamente oprimido por el supuesto «anglo», tan claro de piel y tan malvado.

Solo que no es así. Es mucho más…

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¿Quién descubrió qué?

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O si se prefiere, ¿quién incorporó todos esos territorios al conocimiento global de la Humanidad?

«Durante siglos los historiadores ingleses se han encargado de exagerar sus logros como nación. Primero a través de la literatura y luego a través del cine y la televisión han conseguido que personas de todo el mundo den por ciertas grandes mentiras históricas que los favorecen. Un tema en el que se hace evidente la búsqueda inglesa de gloria a costa de reescribir la historia son los descubrimientos geográficos. La propaganda inglesa nos contó una y otra vez que Cook descubrió Australia, Nueva Zelanda, Hawaii y multitud de islas del pacífico sur, aunque todos estos territorios ya habían sido descubiertos por españoles y portugueses siglos antes de que los ingleses navegasen por esas aguas. Y no es de extrañar, porque para cuando Cook llegó al Pacífico, los navegantes españoles llevaban doscientos años haciendo la…

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Atención médica en Cuba, la realidad de un mito.

Solo hay que asomarse a los hospitales o clínicas de cualquier ciudad de Cuba para comprobar que mientras se exportan los servicios médicos a otros países, al interior de la isla van escaseando las oportunidades de obtener una atención médica de calidad.

LA HABANA, Cuba. -En Cuba, lograr la atención médica así como someterse a un examen de salud minucioso no resulta ni tan fácil ni tan gratuito como pregonan los medios oficiales y algunos otros foráneos que se hacen eco de las noticias sin tomarse el trabajo de investigar en el terreno. Solo hay que asomarse a los hospitales o clínicas de cualquier ciudad de Cuba para comprobar que mientras se exportan los servicios médicos a otros países, al interior de la isla van escaseando las oportunidades de obtener una atención médica de calidad.

Ante las puertas de las consultan crecen las colas de pacientes que, al final del día, solo obtienen un par de recetas y muy poca orientación sobre cómo enfrentar determinada dolencia debido a que los Cuerpos de Guardia ya no cuentan con personal debidamente preparado, y se va volviendo una práctica generalizada que sean los estudiantes de medicina quienes suplan la falta de personal.

Como consecuencia, se multiplican los diagnósticos errados y las complicaciones por malas prácticas que han agravado la situación de caos, al unirse a las prohibiciones de realizar estudios de laboratorio, el acortamiento de los periodos de ingreso hospitalario (para reducir los costos de los servicios) y la fatiga de los médicos, que han debido redoblar sus jornadas de trabajo y reducir los periodos de entre guardias para infructuosamente lograr paliar la situación.

Testimonios delatan la realidad del sistema de salud cubano

Una joven doctora del Hospital Clínico Quirúrgico de 10 de Octubre, antiguo

A cualquier hora los consultorios médicos permanecen cerrados (fotos del autor)
A cualquier hora los consultorios médicos permanecen cerrados (fotos del autor)

Dependiente, en la capital, nos comenta:
“Aquí las condiciones son pésimas y los periodos entre una guardia y otra son de menos de 48 horas. Hay días en que he tenido que empatar una jornada con otra y después salir a atender a mis pacientes en sala. La mayoría de los médicos de aquí están para Brasil y Venezuela y los que hemos quedado no alcanzamos a cubrir la demanda. Por la situación de este hospital, recibimos una gran cantidad de pacientes todos los días. La mayoría vienen con síntomas de dengue y procesos diarreicos y a veces no hay reactivos para los análisis. No hay capacidad para ingresarlos, tenemos que mandarlos para la casa. Muchos de ellos no tienen condiciones ni alimentación suficientes para hacerle frente a la enfermedad. Así que después, a las pocas horas, vienen peor o casi muertos”.

Zaida Luz Castellanos, vecina de Centro Habana, padeció dengue y nos describe cuánto debió esperar para que la diagnosticaran:

“Llevaba dos días con fiebre de 38 y todos los síntomas que describen en la televisión y por ahí, aun así me mandaron para la casa porque decían que tenía que esperar a las 72 horas para hacerme los análisis. Me atendió una estudiante de medicina de Ecuador, se veía que no sabía qué hacer. Le dije que me sentía muy mal, que tenía dolores en las articulaciones y que incluso me estaba saliendo una erupción en los brazos, que sin dudas era dengue, y me dijo que ella tenía indicado que los análisis eran solo para aquellos que tenían fiebre durante más de tres días, que a todos los demás había que mandarlos para la casa a tomar bastante líquido y Duralgina. Aunque me dio la receta, no pude comprarla en la farmacia porque no había. Se la compré a un viejito que las estaba vendiendo en una esquina, a cinco pesos el paquete de diez pastillas.”

Zaida Luz Castellanos
Zaida Luz Castellanos

“En cuanto al líquido, solo tomé agua porque no tenía ni para hacerme un jugo. Nadie fue por mi casa a preguntar si me había muerto o me había curado. Yo no iba a regresar al hospital a hacer una cola para ver si tenía dengue. Después supe que tuve dengue pero de nada me servía hacer una cola para verle la cara a una estudiante de medicina. […] Y ni hablar del Médico de la Familia, el consultorio de por mi casa siempre está cerrado. Creo que ni vive nadie allí. Al final, fui a ver a una amiga que trabaja en el [hospital] Julio Trigo y finalmente me hicieron los análisis. Había tenido dengue y ya llevaba más de una semana con la enfermedad”.

“Potencia médica”, inoperante industria

El testimonio de Zaida coincide con cualquiera de las historias que uno puede escuchar a diario. Ya sea para una simple consulta de estomatología o para un análisis de rutina con el objetivo de solicitar empleo, acceder al sistema de atención sanitaria en Cuba y ser atendidos dignamente se ha convertido en una verdadera proeza.

Los niveles primarios de atención no funcionan y hasta el acto de obtener el medicamento apropiado para los tratamientos resulta una odisea, al punto de que una parte de la población, aquella que cuenta con las posibilidades, casi siempre termina pidiendo los fármacos a los familiares que residen en el exterior.

La mayoría de los consultorios de aquel antiguo programa de salud de los años 80 que Fidel Castro nombrara “Médicos de las 120 familias”, un plan de construcción de viviendas-consultorios que atendería a las familias en los barrios, han caído en el olvido. Como sucede con todo en Cuba, pasado el furor del momento, muchos de los consultorios han sido clausurado y los poquísimos que aún funcionan lo hacen unas pocas horas al día y son locales con pésima iluminación, falta de agua, ausencia de instrumental adecuado. Las personas solo los usan para pedir una receta médica cuando llegan los medicamentos a las farmacias o para un servicio menor.

En cuanto a las farmacias, la mayoría exhiben sus anaqueles vacíos o anuncian en carteles que han sido clausuradas o que están a la espera de algún medicamento. Aquellos productos de mayor demanda como los analgésicos y los antibióticos se agotan al instante y más tarde cualquiera los encuentra en el mercado negro, a precios prohibitivos para el ciudadano común. Sin dudas, para los más pobres, es decir, para la inmensa mayoría de la población cubana, enfermar de un simple catarro suele ser un proceso muy cercano a la tragedia.

Anaqueles vacios en farmacia en calle Línea en el Vedado

Fidel: socialismo o muerte, valga la redundancia

Para no tener que decir que era un tirano, la mayoría de medios y líderes mundiales lleva desde el sábado despidiéndose de Fidel Castro con circunloquios como “icono del siglo XX”, “figura histórica” o “líder revolucionario”.

El celo de asepsia ha sido infatigable. Mariano Rajoy lo definió como “una figura de calado histórico”. Tal vez estuviera pensando en la botadura de un súper petrolero. También podrían haber recurrido a la prosa forense: “Varón blanco barbudo en chándal Adidas”. 

En 1951, durante el juicio por el asalto al cuartel de Moncada, Fidel le dijo desafiante al tribunal: “La Historia me absolverá”. El periodismo se ha tomado tan al pie de la letra la profecía de aquel redentor con ojos de loco, que durante 55 años de tiranía en Cuba la Prensa internacional ha evitado contar sus atrocidades, y ahora le cargan el muerto a la Historia. 

Cada vez que oigo en televisión que ha muerto “un icono del siglo XX”, pienso, no en Picasso o Marie Curie, sino en una tabla rusa con la efigie de la Virgen María. También Pol Pot y Stalin eran “iconos del siglo XX”. ¿Te imaginas? “Muere Adolf Hitler, figura histórica, líder revolucionario e icono del siglo XX”. 

Otra forma de evitar mirar de frente al tirano muerto es relativizar sus crímenes. Decir: vale, de acuerdo, Fidel cometió “errores”, pero, ¿qué me dices del embargo yanqui? Esa forma de escaqueo moral es quizá la que más abunda entre los observadores occidentales fascinados con la épica revolucionaria de los jóvenes guerrilleros de Sierra Maestra. 

Pero, si Fidel Castro fusiló a disidentes, mandó a homosexuales a campos de trabajo y mató a miles de cubanos de hambre, o ahogados tratando de huir, no fue a causa del bloqueo estadounidense. Perpetuarse en el poder y encarcelar a la población en la isla fue desde siempre la esencia de su aclamada revolución, como ha mostrado la historiadora Lilian Guerra en su esclarecedor Vision of power in Cuba: Revolution, redemption and resistance, 1959-1971

Fidel ha muerto, pero el castrismo sigue siendo tan feroz como siempre. El régimen no tiene otra oferta para los cubanos que un chivato de los Comités de Defensa de la Revolución apostado en cada edificio. En 2014, hubo 8.899 detenciones por motivos políticos, cuatro veces más que en 2010. Continúan las golpizas en plena calle a las Damas de Blanco. El encarcelamiento de opositores es algo cotidiano. El asesinato de Oswaldo Payá muestra que sigue siendo un régimen atroz, y no tiene remedio. 

No hace falta esperar por el juicio de la Historia para constatar que Fidel instauró una tiranía que sigue oprimiendo a los cubanos; que inspira o tutela nuevas dictaduras en América, como la chavista en Venezuela, la sandinista en Nicaragua o la que las FARC quieren instalar en Colombia. 

Televisión Española, el canal del Gobierno, llamó “caravana de la libertad” al periplo que llevó a Fidel de Santiago a La Habana, entre 1956 y 1959. “Caravana de la libertad”: ni siquiera se molestan en cambiar los términos de la propaganda castrista. 

¿De dónde viene este hechizo del mal? ¿Cuál es el origen de esta fascinación por la violencia revolucionaria americana? Para Carlos Rangel, el mito del buen salvaje proyectado en América por los europeos del siglo XVI “ha sido el hecho central y sigue siendo el cáncer de Latinoamérica”. El buen salvaje se transmuta en buen revolucionario, “aventurero romántico, Robin Hood rojo, Don Quijote del comunismo, nuevo Garibaldi, Saint-Just marxista, Cid Campeador de los condenados de la tierra, Sir Galahad de los miserables, Cristo laico, San Ernesto de la Higuera, Ché”. 

Añade a la lista, desde ahora, a San Fidel, timonel, libertador e icono de Adidas.

++++Con voz propia: “[…] en 1965, Fidel creó las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), campos de trabajo forzado donde fueron a parar muchos de aquellos jóvenes “dementes”, “gusanos”, “antisociales”. Abundaban entre estos los testigos de Jehová, adventistas del séptimo día, grupos protestantes, bautistas, practicantes de las religiones afrocubanas. Pero el régimen dirigió su mayor inquina contra los homosexuales. En su obra Antes que anochezca, el gran escritor cubano Reinaldo Arenas ha dejado un testimonio desgarrador de su experiencia en esas “unidades”, pero Lillian Guerra la complementa con testimonios invaluables, de primera mano. Aparte del trabajo forzado, la ‘higiene revolucionaria’ en las UMAP sometió a los homosexuales a tratamientos pavlovianos para ‘curar su enfermedad’. Se calcula que entre 1965 y 1968 pasaron por las UMAP 35.000 personas. La homofobia oficial llegó hasta los años ochenta.” [Enrique Krauze, “¿La nueva Cuba?”, en Letras Libres, 7 de abril de 2015]

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