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Mes: octubre 2016
El hombre callado, en su día raro
El Amor perdido
Hoy me ha tocado meditar un poco sobre cómo ven el mundo actual las mentes más jóvenes. Todo empezó porque leí el muro de una chica, ya realmente adulta, pero joven aún.
No voy a decir las palabras exactas porque no quiero que se pueda hacer una búsqueda e identificar a la persona autora. Lo que sí puedo decir es que me impresionaron y me causaron una honda tristeza. Las entiendo muy bien, a pesar de tener muchos más años…
Decía ella que soñó con envejecer junto a su pareja, con desayunar al sol de la mañana ,un domingo ya de viejecitos, con el zumo de naranja, el periódico… Pero que no puede ser. Ya no se ama así. Ya no…
Es imposible describir el borbotón de sentimientos que produjeron esas palabras en mi ánimo hoy tan desanimado.
Los jóvenes, al menos algunos, aún quieren amar, pero ya no les…
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Un musulman marroquí, detenido por apuñalar a un niño de 9 años en Santa Coloma

INFORMA: LA VERDAD News
Los Mossos d’Esquadra han detenido en la mañana de este jueves a un hombre por apuñalar a su sobrino de 9 años en plena calle en Santa Coloma de Gramenet. El menor ha sido trasladado en estado grave al Hospital del Vall d’Hebron de Barcelona.
Según ha avanzado la Cadena Ser, los hechos han ocurrido sobre las nueve de la mañana en la calle de Dalmau de la localidad barcelonesa.

El chico cruzaba por delante de una frutería en compañía de una mujer adulta cuando su tío, un hombre de 35 años, les ha dado alcance por la espalda y le ha clavado un cuchillo en el cuello.
La salvaje agresión ha provocado que la mujer acudiera inmediatamente a buscar el auxilio de las trabajadoras de la frutería. En ese instante estaba descargando la mercancía el repartidor de aceitunas. Él ha sido quien ha salido disparado en su ayuda y, según detallan las vendedoras de este establecimiento, su intervención ha salvado la vida del menor.
Según varios testimonios presenciales, “el olivero” -como cariñosamente se ha referido a él una de las fruteras- ha corrido hacia el agresor y lo ha derribado de un empujón. Tras caer al suelo, el atacante -fuera de sí- ha recuperado el cuchillo e incluso ha tratado de clavárselo nuevamente. Una acción que ha provocado que el repartidor tuviera que impedírselo propinándole “patadas”.
Esta pelea ha finalizado a los pocos segundos, en cuanto han llegado hasta ellos otros hombres que se han prestado a contribuir a la reducción del agresor. Entre todos han podido contenerlo hasta que han llegado los primeros policías a la zona. Estos, “sin uniforme”, le han esposado y han comenzado a atender al crío.
El niño, ingresado de urgencia con heridas muy graves
El chico había recibido por lo menos un corte en el cuello que, según las trabajadoras de este establecimiento, sangraba llamativamente. Dos ambulancias del Sistema de Emergències Mèdiques (SEM) han llegado a continuación para taponarla, estabilizarlo y trasladarlo de urgencia al hospital.
Agentes de los Mossos han desplegado una lona protectora para proteger la intimidad del menor mientras recibía las atenciones médicas. Aún así, algunos vecinos han tomado imágenes de la agresión con su teléfono móvil.
El padre de la víctima ha prestado declaración en la comisaría de los Mossos de Santa Coloma, donde ha coincidido con el “olivero”. Allí ha relatado a los agentes que la noche anterior, unas doce horas antes de la brutal agresión de esta mañana, mantuvo con este familiar una acalorada discusión que el segundo zanjó con “amenazas”.
Los investigadores, que han topado con el problema idiomático –todos los implicados son de nacionalidad marroquí- para resolver durante las primeras horas cuál ha sido el móvil de una agresión tan difícil de entender, tienen en cuenta que este familiar presenta problemas mentales.
Por eso, en un primer momento, dado el acentuado estado de alteración que presentaba, en lugar de ser detenido e interrogado en dependencias policiales ha tenido que ser trasladado hasta el centro psiquiátrico de Torribera de Santa Coloma de Gramenet. Allí los especialistas lo han atendido bajo la custodia de los policías.
La calle Dalmau es un pasaje ubicado cerca del Mercat del Fondo en el que la mayoría de comercios pertenecen a propietarios de origen chino a los que les ha resultado difícil de entender lo que había ocurrido. Para el resto de vecinos tampoco ha sido fácil digerir un ataque tan salvaje contra un niño de solo 9 años.

La Policía detecta la pista clave que vincula a Podemos con “Rodea el Congreso”

La Delegación del Gobierno en Madrid y los servicios de Información no tienen ninguna duda del modo en que los radicales están vinculados al partido de Pablo Iglesias.
La delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa, ha dicho este viernes que los convocantes de la manifestación Rodea al Congreso de este sábado –Elena Martínez (Izquierda Castellana) yAlberto Albino (Amaiur)- «trabajan para Podemos«.
En declaraciones a Antena 3, Dancausa ha asegurado que la vinculación entre los firmantes del escrito para celebrar la convocatoria «es evidente» y ha recordado que nadie ha negado la conexión.
Elena Martínez es dirigente de Izquierda Castellana, una de las formaciones que se presentó con Unidos Podemos en las últimas elecciones generales. Por otra parte, Alberto Albino se convirtió en 2012 en asistente de Amaiur y es integrante del Círculo Unidad Popular, una de las agrupaciones de la formación morada.
Dancausa ha dicho que espera que la manifestación Rodea el Congreso -convocada por la Coordinadora 25-S para la investidura de Mariano Rajoy– se desarrolle «sin alterar el orden público».
De esta forma, la delegada ha afirmado que se trata de un «momento muy importante» para el país y que la delegación contempla una «actuación pacífica como debe ser y como exige la ley». Así, ha recordado que las cerca de 2000 manifestaciones de este año en Madrid se han celebrado sin incidentes graves.
FUENTE: es.diario

Iván el Terrible, Documental.
En 1530 nace en Moscú Iván IV el Terrible, el primer gran príncipe de Moscú que adoptó el título de zar del Imperio ruso. Después de sobrevivir a una infancia llena de malos tratos y humillaciones, Iván llega al poder asumiendo un poder absoluto del que solo responde ante Dios.
3 hominins found on October 21st
The following three iconic hominins were found on October 21st!
The Mauer mandible – Oct 21st, 1907
It was found in the sediments by the Neckar river near Mauer, Germany, and dated to 500-600 Ka. The fossil was so different from other Homo specimens that a new species was defined for it: Homo heidelbergensis. This mandible remained the oldest hominin known in Europe for almost a century, until the 1990s.
It combines primitive features (large size, robust wide mandibular body, thick enamel, broad ramus) and modern features (molars are smaller than Homo erectus but some similar to modern humans). It is relatively short, the symphysis slopes down and back from the teeth and lacks a projecting chin.
Mauer mandible. Image credit: Schoetensack O. Der Unterkeifer des Homo heidelbergensis aus den Sanden von Mauer bei Heidelberg (1908)
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Marxismo cultural: Ideología de Género y manipulación del habla


Por Nicolas Marquez.
Si hay alguna herramienta utilizada por el marxismo cultural y su consiguiente ideología de género a la hora de ganar terreno en su batalla psico-política, es justamente la del lenguaje. Para tal fin, estos lobbystas no han escatimado en manosear el idioma y el sentido de las palabras, para luego acudir no sólo a su embestida propagandística sino también a la amable quimera del “diálogo” como herramienta de “persuasión civilizada”:“No hay dicotomía entre diálogo y acción revolucionaria.1 No hay una etapa para el diálogo y otra para la revolución. Al contrario, el diálogo es la esencia misma de la acción revolucionaria”[1] sostenía el agente marxista Paulo Freire, pedagogo brasileño oriundo de Pernambuco (suerte de Antonio Gramsci tercermundista), quien tanto influyó con su famosa obra Pedagogía del oprimido publicada en 1968.

Pero tres años antes y con notable vocación visionaria, otro brasileño nacido en San Pablo y pensando desde las antípodas ideológicas de Freire, ya venía denunciando la incipiente trampa “dialoguista” del neocomunismo desde su libro Trasbordo ideológico inadvertido y diálogo (1965): nos referimos a Plinio Correa de Oliveira. Es en esta imprescriptible obra donde este avezado intelectual de derecha advertía que desde la técnica del diálogo las palabras “ecumenismo”, “diversidad”, “pacifismo” y afines, serían las que de ahora en más acuñaría la estrategia comunicacional revolucionaria para engañar a la población y de esta forma “trasbordar ideológicamente” al interlocutor no izquierdista. Estos vocablos especialmente seleccionados eran denominados por Plinio como “Palabra-talismán” y según el autor “Se trata de palabras cuyo sentido legítimo es simpático y a veces hasta noble”[2], motivo por el cual “los conferencistas, oradores o escritores que emplean tales palabras, por ese sólo hecho ven aumentadas sus posibilidades de buena acogida en la prensa, en la radio y en la televisión. Es este el motivo por el cual el radioescucha, el telespectador, el lector de diarios o revistas encontrará utilizadas esas palabras a todo propósito, que repercutirán cada vez más a fondo en su alma” y ante ello, los comunicadores tendrán “la tentación de usarla con creciente frecuencia y así lograrán hacerse aplaudir más fácilmente. Y, para multiplicar las oportunidades de usar tal palabra, la van utilizando en sentidos analógicos sucesivamente más audaces, a los cuales su elasticidad natural se presta casi hasta el absurdo”[3]. Con este mecanismo de acción psicológica, sostenía Plinio que “un anticomunista fogoso puede ser ‘trasbordado’ a un anticomunismo adepto exclusivamente a las contemporizaciones, a las concesiones y a los retrocesos”[4], agregando que el objetivo es “el de debilitar en los no comunistas la resistencia al comunismo, inspirándoles un ánimo propenso a la condescendencia, a la simpatía, a la no resistencia, y hasta al entreguismo. En casos extremos, la distorsión llegaba hasta el punto de transformar a los no comunistas en comunistas”. Por ende los comunistas “esperan mayores resultados de la propaganda que de la fuerza”[5], dado que “ya no es más de los partidos comunistas existentes en los países libres, sino de la técnica de la persuasión implícita, que el comunismo espera la conquista de la opinión pública”[6]. Más aún, decía Plinio que cuanto menos emparentado esté el eventual comunicador con el comunismo, mayor penetración tendrá su mensaje en las masas. No es casualidad entonces que la “ideología del género” esté hoy siendo apoyada por tantos voceros desideologizados o semicultos, frecuentemente pertenecientes al mundo de la farándula, del deporte o del periodismo panelístico: “El partido comunista no puede mostrarse. Debe escoger agentes de apariencia no comunista, o hasta anticomunistas, que actúen en los más diversos sectores del cuerpo social. Cuanto más insospechables de comunismo parecieren, tanto más eficaces será”[7], concluía con impecable certeza Correa de Oliveira.

Luego, con este consenso comunicacional hegemonizado y con las bases de este “diálogo” sedimentadas, los sofistas de la subversión cultural comienzan a jugar con las palabras cuyo significado ha sido previamente manipulado, enfatizando aquellas que serían funcionales a su causa y quitando las que podrían resultarles inconvenientes. Es por ello que hace tiempo vienen erradicando por “reaccionaria y arcaica” la denominación binaria “hombre-mujer” y en sentido contrario, multiplicaron sus consignas con la sigla “GLBT” (visualmente acompañadas por pabellones multicolores) correspondiente a “Gays” (homosexuales varones), Lesbianas (homosexuales mujeres), “Bisexuales” (personas que practican actividad venérea con personas de ambos sexos alternadamente) y según el caso, la letra “T” se corresponde con “Travestis”, “Transgenéricos”, “Transexuales” y elementos afines, cuyos significados terminológicos se encuentran en “plena evolución” según informan sus glamorosos catequistas. Tanto es así que los grupos LGTB en sus comunicados han llegado a catalogar un total de 23 “identidades sexuales” (“agenéricos”, “pansexuales”, “intersexuales” y muchas otras ocurrencias) y con esta flexibilidad, se pretende licuar todo paradigma sexual instaurando un verdadero desconcierto discursivo en el cual se diluye cualquier criterio rector y se procura ir arrastrando sutilmente al desprevenido interlocutor hacia su causa o al menos, a ser indiferente ante ella.
En esta inteligencia, uno de los principales triunfos filológicos conseguidos por la maquinaria propagandística del “género” sin dudas ha consistido en imponer en el léxico popular la palabra “gay” (vocablo anglosajón que suena “cool” y vanguardista), la cual no significa absolutamente nada en términos sexuales —“alegre” es la traducción de “gay” del inglés al español— y con ello, se le brinda a una conducta reñida con la naturaleza una connotación sonriente y festiva:“La misma palabra ‘gay’ es un catalizador que tiene la facultad de anular lo que expresaba la palabra ‘homosexualidad’”le comenta en 1981 el periodista Gilles Barbedette al pornógrafo comunista Michel Foucault, cuyo entrevistado celebra este triunfo idiomático respondiendo lo siguiente: “Es importante porque, al escapar a la categorización ‘homosexualidad-heterosexualidad’, los gays, me parece, han dado un paso significativo e interesante. Definen de otro modo sus problemas al tratar de crear una cultura que sólo tiene sentido a partir de una experiencia sexual y un tipo de relaciones que les sean propios. Hacer que el placer de la relación sexual evada el campo normativo”[8]. O sea que con este revestimiento simpático y auspicioso, la cofradía del género toma más impulso para vanagloriase públicamente de sus hábitos procurando así, no que la homosexualidad sea tolerada —nadie se opone a la existencia de dicha tolerancia—, sino que esta praxis sea catalogada de una manera tan valiosa y fecunda como la heterosexual o incluso superior a ella: “Los hombres y las mujeres gays, al conocer mejor sus propios cuerpos, podían estimular y satisfacer a sus compañeros más efectivamente que los hombres a las mujeres”[9], sostiene el ideólogo del género costarricense Jacobo Schifter Sikora, cuyo macizo libro Ojos que no ven…psiquiatría y homofobia se desvive por “demostrar” la superioridad moral homosexual por sobre la heterosexual.

Y así como se ha pretendido con éxito la adulación a toda manifestación cultural emparentada con la homosexualidad, de manera inversamente proporcional se buscó (también con éxito) satanizar a todo aquel que cuestione dicha agenda, imponiéndole al circunstancial contradictor la etiqueta pseudocientífica de “homofóbico”, apodo fabricado por George Weinberg —psicólogo izquierdista aliado a la causa homosexual—, quien inventó dicho estigma para regocijo y gratitud de Arthur Evans, co-fundador del “Gay Activists Alliance” (Alianza de Activistas Homosexuales)[10]: “La invención de la palabra ‘homofobia’ es un ejemplo de cómo una teoría puede echar raíces en la práctica”[11]sostuvo con júbilo. De más está decir que dicha denominación no sólo no tiene el menor rasgo científico (no figura en ningún DSM de psiquiatría) sino que la naturaleza del vocablo incurre en una evidente contradicción: si el prefijo griego “homo” significa tanto “hombre” como “igual”, y del mismo griego surge que “fobia” es un “miedo” o “aversión”, tendríamos que “homo-fobia” es un “miedo o aversión a los hombres o a los iguales”. Es decir, en comprensión literal, la palabra “homofobia” es un sinsentido consistente en que uno siente miedo de los iguales a uno, cuando de existir alguna “fobia” habría de ser del diferente y nunca del afín: salvo que los homosexuales confiesen que no se sienten iguales sino diferentes, pero esta confesión iría en contradicción con el igualitarismo ideológico tan caro al discurso de su respectiva agenda.
O sea que la “ideología de género” impuso la paradoja de brindarle una connotación patológica no a quienes atentan contra el orden natural sino a quienes lo reivindican. No es para menos; la exoneración de todo aquel que se resista al engaño cultural fue una técnica que también supo ser definida por el precitado delincuente idiomático Paulo Freire: “Cuando la creación de una nueva cultura es apropiada pero se la ve frenada por un ‘residuo’ cultural interiorizado es preciso expulsar este residuo por medios culturales. La acción cultural y la revolución cultural constituyen, en diferentes momentos, los modos apropiados para esta expulsión”[12]. Luego, nada más efectivo que inventarle a todo detractor de la ideología de género el infamante apodo de “homofóbico” y así, expulsarlo de la contienda dialéctica: denuesto artificial que ya fue indulgentemente recogido como propio por el grueso de los acobardados exponentes del centrismo bienpensante y el libertarianismo funcional.
Pero estrategias sucias al margen preguntamos: si a los defensores del orden natural se los considera “homofóbicos” y por ende enfermos (dado que la fobia es una patología): ¿Cómo puede ser entonces que se acuse de manera insultante al “homofóbico” por ser tal si al ser un enfermo no sólo no habría que reprocharle su “fobia” sino contenerlo y auxiliarlo? Indudablemente, la incorporación acrítica de dicha fabricación lingüística con pretensión despreciativa es otro gran triunfo publicitario de la nueva izquierda.
Y si no es “homofobia” el insulto, la palabra talismánica utilizada en su reemplazo por los voceros del género y sus bienpensantes colaterales es justamente “discriminación”, muletilla por antonomasia aplicada a todo aquel que no acepte dócilmente concederle a la Internacional Rosa los caprichos de su agenda. Incluso, la palabra discriminación ha sido también bastardeada como si todo acto discriminatorio fuese malo en sí, cuando en su cabal acepción discriminar significa “distinguir o discernir”. Vale decir: discriminar es lo contrario a confundir. Y lo que no se suele decir en la materia que nos concierne, es que hay discriminaciones que no surgen del prejuicio, ni de la ley, ni tampoco de ninguna “construcción cultural” sino de la naturaleza misma: “Al condenar toda discriminación, deberíamos por lo mismo reprochar a la membrana plasmática las tareas que realiza para el bien de nuestro organismo, dado que esta membrana selecciona, discrimina las moléculas que deben entrar a la célula respecto de otra, las que deben salir. Asimismo, deberíamos castigarnos a nosotros mismos por distinguir lo verdadero de lo falso, lo bueno de lo malo, lo natural de lo contranatural”[13] sentencia el joven ensayista Juan Carlos Monedero (h) en su libro Lenguaje, ideología y poder, texto precisamente dedicado a estudiar las trampas lingüísticas utilizada por los agentes de la subversión cultural.
Otra apelación recurrente de la propaganda del género es al término “diversidad” —que según la Real Academia Española significa “desemejanza”[14]—, vocablo extraño puesto que justamente lo que caracteriza al vínculo sexual de una persona con otra del mismo sexo es que el otro no es un “diverso” sino un “semejante” —es decir lo opuesto a la diversidad—. O sea que el vínculo homosexual, lejos de hacer honor al cacareado mantra de la “diversidad” hace lo contrario, dado que representa lo redundante, lo equivalente, lo imitativo: “En el acto homosexual no se realiza ese asombroso trascender hacia la unión de los opuestos; al ser encerrado en sí sólo une lo mismo con lo mismo, incapacitado de saltar a la diverso”[15] señala el neurólogo y psiquiatra chileno Armando Roa.
De igual forma, uno de los recurrentes trucos lingüísticos propagados es el referido a la pretensión manifestada por algunos travestis, consistente en operarse y así “cambiarse de sexo”. Pero el sexo no se cambia jamás en la vida y en todo caso, a lo que un travesti puede aspirar es a someterse quirúrgicamente a la autoagresión corporal consistente en amputarse los genitales, pero esta insana decisión de arrancarse la entrepierna en modo alguno implica que el mutilado varón deje de ser varón: nació varón y morirá varón con o sin tijeretazo.

Este tipo de farsas dialécticas como las ejemplificadas son muy parecidas a las promovidas por las filicidas, es decir por las mujeres abortistas, aquellas que bregan por asesinar a su hijo antes de nacer, al sostener que persiguen el “derecho a disponer de su cuerpo”: nadie les niega ese derecho, pero una cosa es disponer de “su cuerpo” —verbigracia hacerse un tatuaje, teñirse el pelo u operarse los senos— y otra absolutamente distinta, es disponer del cuerpo de un tercero y que encima ese tercero sea nada más y nada menos que su propio hijo, y cuya “disposición” consistiría en asesinarlo. Aunque ellas insisten en su engañoso eufemismo llamando a dicho crimen como “Interrupción del embarazo”, encubrimiento del homicidio con lenguaje cortés, dado que los embarazos no se “interrumpen” porque la interrupción es el cese transitorio de una actividad para su posterior reanudación, pero el aborto es un acto de naturaleza definitiva e irreversible: precisamente porque la muerte es un hecho de naturaleza definitiva e irreversible.

¿Y cuál fue el secreto de tan exitosa estrategia comunicacional? Además de los muchos aportes de Paulo Freyre y de varios de los ideólogos ya mencionados, en los años ´70, se publicó un extenso documento de marketing sodomítico titulado “Vendiendo la homosexualidad a América”[16] (Selling homosexuality to America). En tal documento se detallaban los pormenores de la campaña que iniciaron los grupos de presión en aquellos tiempos —quienes para tal fin contrataron expertos en comunicación egresados de la Universidad de Harvard— en la cual se puso en funcionamiento el concepto de la aplicación de “las cuatro P” del marketing para transferir masivamente la idea normalizadora de la homosexualidad[17].
Este texto primigenio sirvió de antesala para que en 1989, un par de publicistas homosexuales (Marshall Kirk y Hunter Madsen) se asociaran, entre otras cosas, para publicar en los Estados Unidos un libro titulado After the Ball: How America Will Conquer Its Fear and Hatred of Gays in the 90’s (Tras la fiesta: Cómo conquistará Estados Unidos su miedo y odio hacia los gays en los años 90´s), el cual detalló una serie de pasos a seguir en la estrategia tendiente a imponer los objetivos de su agenda. Este libro se convirtió luego en el manual por excelencia en el que abrevaron todos los movimientos pansexualistas modernos[18]. En este trabajo, los autores sostienen que el público prioritario a conquistar es el de los indecisos de centro —“los escépticos ambivalentes” según sus palabras— y la principal táctica comunicacional debe apuntar al costado emocional del interlocutor a convencer: “La insensibilización tiene como objetivo reducir la intensidad de las reacciones emotivas anti-homosexuales a un nivel próximo a la total indiferencia; el bloqueo intenta obstruir o contrariar el gratificante ‘orgullo de ser prejuicioso’ (…) vinculando el odio contra los homosexuales a un sentimiento previo y autocastigador de vergüenza por ser intolerante (…) Tanto la insensibilidad como el bloqueo (…) son simples preludios para nuestro objetivo máximo, aunque indefectiblemente mucho más lento de obtener, que es la conversión”[19].
Una vez agotada esta instancia, la estrategia apela al sentimentalismo e intenta centrar el debate acudiendo a la “compasión”. De este modo, se supone que quien apoya la agenda homosexual demuestra compasión y quien no lo hace, insensibilidad. Pero en verdad, esta dicotomía es otra deliberada distorsión. Por empezar hay que aclarar que la compasión es un noble sentimiento humano relacionado con la conciencia del sufrimiento ajeno y el consiguiente deseo de aliviarlo. Pero ocurre que este sentimiento es manipulado por la ideología del género, porque aquí no se percibe como compasivo a todo aquel que se acerque al homosexual con el fin de ayudarlo o contenerlo sino a quien se acerca para ponderar sus hábitos. Es decir, el concepto de la compasión ha sido hábilmente maniobrado en los debates y reducen este sentimiento sólo a su aspecto emocional despojándolo de toda intervención de la razón, dado que si alguien efectúa sobre el tema que nos ocupa un juicio refractario (sea moral, biológico, ideológico, antropológico o científico), ese alguien “carecería” de toda compasión. O sea que con ese criterio, ante un amigo alcohólico la compasión no consistiría en intentar rescatarlo de su desarreglo sino en proveerle mayores dosis de bebida para que no se enoje ni sufra abstinencia etílica.
Luego, una compasión que no sea guiada por la razón quedaría reducida a una simple pulsión desprovista de prudencia y discernimiento. En definitiva, la “compasión” tal como se exhibe y concibe en los manipulados debates televisivos, acaba siendo una piedad mal orientada, la cual nos conduce a proporcionarle al paciente los medios para que este siga apegado a sus vicios y no al rescate de los mismos: tal acción favorecería no a la persona sino a la permanencia de sus malos hábitos.
Los ejemplos abundan y las tergiversaciones idiomáticas son trabajadas de manera permanente, dado que esta constancia distorsiva del lenguaje forma parte del catecismo sentenciado por el “pedagogo” Freire: “Para ser auténtica, una revolución debe ser un acontecimiento continuo o de lo contrario cesará de ser una revolución y se convertirá en burocracia esclerótica (…) el proceso revolucionario se convierte en revolucionario cultural”[20]. León Trotski supo publicar La revolución permanente en 1930, Freire varias décadas después propuso también la revolución permanente pero no a través de la agitación callejera como su predecesor sino de la deformación idiomática y cultural: nuevos vientos para viejas banderas. Mismos objetivos pero distinta estrategia. Aquella revolución era ruidosa, hostil, armada y dolorosa. Esta es silenciosa, simpática, desarmada y con anestesia.
No en vano en los años ‘30 Charles Maurras con sentida preocupación advertía: “La revolución verdadera no es la Revolución en la calle, es la manera de pensar revolucionaria”[21].
————————————————————————–
[1] Bandera, A. Paulo Freyre. Un Pedagogo. Caracas, Universidad Católica Andrés Bello, 1981, p. 92.
[2] Oliveira, P. Trasbordo ideológico inadvertido y diálogo. Santiago de Chile, Corporación Cultural Santa Fe, 1985. p. 48.
[3] Correa de Oliveira, P. Ob. Cit., p. 49.
[4] Correa de Oliveira, P. Ob. Cit., p. 18.
[5] Correa de Oliveira, P. Ob. Cit., p. 14:20.
[6] Correa de Oliveira, P. Ob. Cit., p. 31.
[7] Correa de Oliveira, P. Ob. Cit., p. 35.
[8] Foucault, M. El triunfo social del placer sexual. Una conversación con M. Foucault. [Entrevista con Gilles Barbedette, 1981]. En Michel Foucault: La inquietud por la verdad. Escritos sobre la sexualidad y el sujeto, Cit. Ver nota completa en el siguiente enlace: http://perrerac.org/francia/michel-foucault-el-triunfo-social-del-placer-sexual-una-conversacin-con-m-foucault/876/
[9] Ojos que no ven…psiquiatría y homofobia. San José, Editorial ILPES, 1997. p. 4.
[10] La Alianza de Activistas Gays (“Gay Activists Alliance”) fue fundada en Nueva York el 21 de diciembre de 1969 por miembros disidentes del Gay Liberation Front (GLF; “Frente de liberación gay”, en español), entre los que se encontraban además del citado Arthur Evans, Sylvia Rivera, Marsha P. Johnson, Jim Coles, Brenda Howard, Christopher Charles y Altan Zimbabwe.
[11] Evans, A. The Logic of Homophobia. [Nota periodística]. Ver informe completo en el siguiente enlace:
http://gaytoday.badpuppy.com/garchive/viewpoint/101600vi.htm.
[12] Prólogo a Freyre, Paulo. Concientización. Buenos Aires, Búsqueda, 1974, p. 31. Citado en: Díaz Araujo, E. Ob. Cit., p. 187.
[13] Citado en Monedero (h), J.C. Lenguaje, ideología y poder. La palabra como arma de persuasión ideológica: cultura y legislación. Buenos Aires, Ediciones Castilla, 2015, p. 81.
[14] Definición provista por la Real Academia Española, que puede verse digitalmente en el siguiente enlace:http://dle.rae.es/?id=E0b0PXH
[15] Roa, A. Ob. Cit., p. 217.
[16] Rondeau, P.E. Selling Homosexuality to America. EE.UU., Regent University Law Review, 2002.
[17] Las “cuatro P” consisten en: Product (conceptualizar el producto que se desea vender), Price (centrándose en el precio de exacción), Promotion (mecanismos que se utilizarán para promocionar la idea al público) y finalmente Place (lugar o clientes que serán objeto de la campaña).
[18] El nombre es un neologismo que proviene del prefijo griego pan-, que significa “todo”. Pansexual se refiere a las personas que se sienten atraídas por todos los géneros y sexos de manera indistinta.
[19] Kirk, Marshall; Madsen, Hunter. After the Ball: How America Will Conquer Its Fear and Hatred of Gays in the 90’s. New York, Penguin Books, 1990, p. 153.
[20] Citado en Díaz Araujo, La Rebelión de la Nada, o los ideólogos de la subversión cultural. Buenos Aires, Cruz y Fierro Editores, 1983. 185.
[21] Maurras, Ch. Mis ideas políticas. Buenos Aires, Huemul, 1962, p. 183.
Chelsea FC vs Manchester United en vivo. Inglaterra Premier League 2016 – 2017.
GLOOOORYYY UNIIIIIIITEEEED!!!!!!
Los discursos más ridículos de la «gente» de Podemos

No todos los podemitas que hablan en público dominan el noble arte de la palabra. Algunos, de hecho, lo ignoran por completo. Aquí algunos ejemplos.
Escrito por Juanma del Álamo
Tal vez el debate interno más repetido en Podemos es el que tiene que ver con la participación de la «gente» (palabra favorita del partido). La formación morada nació como organización participativa desde abajo en la que todo el mundo podía opinar. Se crearon foros, asambleas, círculos, triángulos (círculos pequeños con tres miembros) y todo tipo de organizaciones para discutir o señalar al otro como traidor.
Todos los podemitas tuvieron la sensación de que podrían participar y decidir como pueblo por fin sobre las cosas que le afectan. Basta de votar cada cuatro años, pudiendo hacerlo todos los días. Seamos dueños de nuestras propias vidas. «Quiero poder participar», decía Pablo, tratando de expresar el cabreo del personal.
Un nuevo país se abría ante nuestros ojos. Por fin se veían expresadas las reclamaciones del histórico 15-M que reunió en la puerta del Sol a treinta mil personas. Pueden parecer pocas, pero son más que usted y yo, que somos solamente dos. Allí, en Sol, se celebrabanasambleas en las que el que quería podía arreglar el mundo. Todas las asambleas fueron registradas en cuadernos (que acabaron en un cajón cogiendo polvo, claro).
Este discurso asambleario de Podemos duró una breve temporada. Mientras la ilusión crecía en los recién llegados podemitas, los creadores del partido tomaban las posiciones que les permitieran controlarlo todo. Iglesias en el pasado ya había expresado que la política asamblearia le parecía una ficción. Concretamente, en la conocida entrevista en la que se ciscaba en los medios de comunicación privados, reconocía que algo «participativo, todo el mundo levantando la mano, dando su opinión, construyendo procesos desde la base, que luego ya se reunirán en una cafetería los jefes para tomar las decisiones importantes, no me interesa eso».
Además, destacaba que el papel del Estado era imprescindible para «empoderar a la gente, que es la base de la democratización de la política». Comparto que la política asamblearia es un caos inútil y un cebo para incautos. Y la democracia directa y participativa es algo que utilizas cuando sabes el resultado del proceso de votación, salvo que seas David Cameron. Nunca nos pedirán votar si queremos pagar menos impuestos, se lo garantizo.
Parte de los dirigentes de Podemos consideran que dejar hablar a todo el mundo no suma, sino que resta. ¿Por qué? Porque cuanta más gente hable, más meteduras de pata se producen y más contradicciones empiezan a salir a la luz. Y eso no es bueno en tiempos en los que de los partidos políticos se espera un discurso único, que fácilmente se confunde con ser un partido cohesionado.
Además, no todo el mundo tiene la capacidad de expresarse en público sin hacer el ridículoo sin decir alguna barbaridad. Así que poco a poco las asambleas se convierten en un lastre en el que pueden aparecer incluso denuncias de agresiones sexuales. Ante el temor de levantar un partido caótico e ineficaz, que se quemara rápido ante una cascada de meteduras de pata, Podemos se organizó como un partido tradicional con su líder y sus amigos del líder (órganos ejecutivos). Y fin.
Esto provocó desencanto en las soñadoras bases y en Monedero. Esperanzas enterradas, pero partido bien atado. En mi opinión, elección correcta (y ahora lo vamos a demostrar). Pero las elecciones no fueron todo lo bien que en Podemos hubieran deseado, ni yendo en coalición con cuarenta partidos. Así que llegó el cambio de estrategia: después de ignorar a los círculos en la mayoría de las decisiones del partido, tocaba dar voz a la gente. Este mismo mes, acto de encuentro y reconciliación de Iglesias con los círculos en el teatro Palafox de Madrid.
El líder entra y tras él se despliega una pancarta con un dibujo de la cara que Pablo tendrá dentro de veinte años. «Empujando están lxs muchachxs de la coleta», dice el lema de la pancarta (lema que el círculo de sobones sabría rimar fácilmente). Esta inspiradora frase vuelve a recordarnos que la izquierda domina la cultura y tiene a los artistas a su favor creando hermosas consignas y versos atemporales.
A este evento participativo acuden mil personas. Dura algo más de una hora. El tiempo se distribuye con equidad: Pablo habla cincuenta minutos y las otras novecientas noventa y nueve personas hablan diez minutos entre todas (no hablan al mismo tiempo, por aclarar). Cuando Pablo termina su largo discurso, se hacen preguntas y el líder contesta. Entrega y bondad. Entre las preguntas, hay un chico de un círculo de Podemos que toma la palabra. Su aportación es breve, pero valiosa. Por suerte, el vídeo de La Contra TV está subtitulado:
Impresiona desde el principio. Agradece un acto para la militancia en el que solamente habla el líder. Seguidamente, anuncia que quiere «hacer varias cosas en hincapié». Todos los elementos de la frase «hacer hincapié en varias cosas» están ahí, aunque el orden no es el tradicional. Por desgracia, no hay traductor simultáneo en la sala, pues el partido confiaba en que todos los asistentes hablaran castellano usando las palabras en el orden estandarizado. Desastrosa organización, Podemos. Fatal.
Seguidamente, la persona que ha tomado la palabra hace una aclaración importante: «Yo soy hombre». No fastidies. Estupefacción entre los asistentes. Fíjense en la cara de Rita Maestre al fondo, totalmente boquiabierta. Bien. Pero sigue: «Yo soy hombre, pero». Vamos mal. Esto acaba en accidente seguro. «Yo soy hombre, pero como hombre quiero que participen mucho las mujeres, feminizar (realmente dice otra palabra, «fenizmizar», seguramente de raíz húngara, pero traducimos y eliminamos balbuceos) la política. Feminizar la política no sólo es que estas instituciones (¿?), sino que se hagan y se predican con el ejemplo». Miren, yo qué sé.
Me gusta mucho el momento en el que, dándose cuenta de que ha sido capaz de hilar dos frases sin trabarse (es un decir), se va viniendo arriba. «Que se les dé voz, que se les dé voto, que se les dé más autoridad en todo, que se les dé más oportunidades». Madre mía, Clara Campoamor reencarnada, con la única pega de que estamos en 2016. Si Iglesias en la última campaña electoral vasca pedía que los niños pudieran ir al colegio, ahora este señor pide que las mujeres tengan voz y puedan votar. Cada generación necesita sus pioneros, aquellos individuos que van por delante de la sociedad y de los tiempos. Las mujeres «no sólo son cuatro o cinco, son el 55% de la población en España», añade nuestro hombre.
Seguimos con las cosas de las que nadie se había dado cuenta. A pesar de ello, hay aplausos, incluso de Pablo. España tiene cuarenta provincias, ovación cerrada. El Ebro nace en Cantabria, público en pie. «Son una gran votación para España, no sólo para Podemos. Es de sentido común. Son ese tipo…». Esta frase queda inacabada, para desgracia de todos. Me sorprende que lo primero que haya sabido valorar de la mujer es que «son una gran votación». Es decir, importan porque son muchas y también pueden votar (aunque hace un minuto ha pedido el voto para ellas). Es todo caótico: cuando empezó a hablar no existía el sufragio universal, pero ahora sí.
Lo peor está por llegar. Las mujeres «son las que nos llevan la comida a casa, son las que gracias a ellas nos hacemos grandes». Rita Maestre, que sigue al fondo (bajo el micrófono, si no la han encontrado), mueve su cuello en señal de «te estás luciendo, campeón». Es raro que (siguiendo la lógica de este hombre) si lo más destacado de ellas es que son muchas y nos traen la comida a casa (salvo si alguien compra por internet, que entonces el mérito es del transportista) nos hagan grandes.
Creo que la hoja de servicios podría haberse mejorado. El hombre, que debe de haber escuchado murmullos, además del crujir de pescuezo de Maestre, intenta remontar y vuelve a lo seguro: «Nuestras madres, nuestras hermanas, nuestras abuelas. Muchas gracias». Última frase sin verbo, pero en la que todo es cierto. Termina aquí. Pablo aplaude, magnánimo.
Yo pido un abrazo para este chico que no ha tenido la culpa de meterse en este berenjenal. Bueno, sí ha tenido la culpa, pero esto le puede pasar a cualquiera. De repente vas hablando y, con la mejor intención del mundo, te has metido en el pozo del machismo y salir de ahí es prácticamente imposible. Cuanto más intentas alabar, más machista eres. De repente, te despiertas una mañana y eres Donald Trump, pero en pobre.
Aquella tarde hubo más preguntas y reflexiones. Hasta ocho. La mitad eran «qué hay de lo mío» y la otra mitad eran «somos los mejores». No sabría decir cuál fue la peor. Pablo, que había ido anotando los comentarios, tuvo que contestarlas todas en dos minutos y se disculpó por haber empleado tanto tiempo en su discurso.
Ya que hemos entrado en el lóbrego tema del machismo, veamos otra gran intervención. Esta vez no se trata solamente de un militante, sino de la consejera y diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid, Beatriz Gimeno. En su perfil de Twitter dice ser anticapitalista. No especifica si es anticapitalismo nórdico. Es uno de los primeros actos importantes de Podemos, en febrero de 2014. No han llegado a participar en unas elecciones.
Dice muchas genialidades, pero mi parte favorita es una reflexión que debería servir de advertencia a todos: «El capitalismo, cuando aprieta el acelerador, destroza las vidas y se lleva por delante las vidas del noventa, del noventa y nueve por ciento de la población. El patriarcado solamente se lleva por delante las vidas de la mitad de la población». Mierda de patriarcado que no sirve para nada con su absoluta ineficacia a la hora del genocidio. No entiendo que el capitalismo se lleve por delante la vida de casi todos. Además, ese baile de cifras (primero noventa y luego noventa y nueve) no inspira mucha confianza en el cálculo.
Tal vez Gimeno solamente quiere decirnos que todo el mundo se muere al menos una vez en la vida. Y eso es cierto. Aunque, en ese caso, no entiendo qué pasa con el uno por ciento restante. ¿Hay un uno por ciento de la población que no muere? Bien. Cuando Gimeno lanza su apocalíptico anuncio, enfocan a un hombre que está en el público con cara de «qué demonios hago yo aquí». No haber ido. A las asambleas de Podemos se va extrañado de casa.
El Tratado de Tordesillas, el de Versalles, el pacto Molotov-Ribbentrop o la Conferencia de Yalta quedan en nada ante el pacto entre el capitalismo y el patriarcado del que nos habla Gimeno. Su objetivo: tocar las narices a todos. No acabo de entender que si uno de los dos sistemas por sí solo «se lleva por delante» al noventa y nueve por ciento de la población (todos menos el Club Bildelberg y Florentino Pérez) ¿qué utilidad tiene el otro? Sí, los hombres nos salvamos del patriarcado, pero el capitalismo acaba con nosotros igualmente. Es como quitarte el azúcar del café pero seguir echando cianuro. No adelantamos nada.
«El neoliberalismo tiene su propia política sexual. Y está apretando el acelerador de su política sexual, porque el neoliberalismo necesita una política sexual», comenta la diputada. Ahora es el neoliberalismo el que acelera. ¿Hacia dónde va? ¿Cuál es la política sexual del neoliberalismo?
«Cuando todo se tambalea, cuando todo es frágil, cuando la gente empieza a pensar que no tiene nada y que no le queda nada, los hombres siempre pueden pensar que al menos tienen su masculinidad inexpugnable», sentencia. Así que uno puede estar muriéndose de hambre en este mundo neoliberal, pero si es hombre, siempre le queda su masculinidad, echarse la mano a la entrepierna y aquí no ha pasado nada.
He iniciado una investigación sobre los liberales y su política sexual. He buscado con Google cuántas noticias de esta página web contienen la palabra «pene». Y hay cientos. La última es de hace unos días: «Un hombre se hace una cirugía en su propio pene». Un hombre neoliberal, huelga decir.
Lo típico que no te queda nada, todo se vuelve frágil (menos la masculinidad) y te operas el miembro. Otros titulares que aparecen son «Un hombre corta el pene a su amigo al perder una apuesta» o «Un escocés golpea con su pene a una oficial de policía». Qué cosas pasan. Uno de los artículos que aparecen en la búsqueda lo escribí yo y en él mencioné al miembro masculino en siete ocasiones sin ser censurado por ello. Es evidente que los neoliberales intentan algo con esta inaceptable campaña liberal-falócrata. Campaña sin sentido, pues nos van a matar a todos.
Maduremos. Presentación de la candidatura «A por ellos». Por desgracia, no tenemos imágenes de la reunión en la que se decidió este nombre. Pero sí la tenemos de la presentación. Al micrófono, Alba López Mendiola, inicialmente «gente», pero actual vocal de Ahora Madrid por Vallecas. Un periodista hizo este montaje con necesario marcador electrónico (el escudo de España modificado es obra suya):
«Vengo aquí, primero reivindicándome como mujer, como bollera, como comunista y como feminista». Vaya, cuántas cosas. Tú vales mucho, tía. ¿Eh? No se sabe si presenta una candidatura o es un acto de autobombo bollero. Reivindicarse como mujer es como reivindicarse por ser rubio. Sacamos méritos muy raros. «Eso para empezar», amenaza. Y hay aplausos. ¿Qué aplauden? ¿Que sea mujer? Mi enhorabuena. Por supuesto, es muy importante iniciar un discurso político dejando claro con quién te sueles acostar. Eso indica claramente que quieres que no haya distinción alguna por tu condición sexual. Sí.
Entre sorbida de mocos y sorbida de mocos nos cuenta que apuesta «por esta candidatura porque como mujer, como lesbiana, no me sirven unas simples reformas». Está bien recordar cada treinta segundos que eres mujer, por si alguien se había olvidado. Es la misma estrategia que siguió el joven del principio, que opinaba de todo «como hombre», algo, desde luego, inevitable en el corto plazo.
Alba prosigue: «Lo que queremos es que, de una puñetera vez, así, con las palabras que tenga que emplear (no está claro qué dice), de una puñetera vez tengamos derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, con la edad que tengamos, nos da igual, y sobre todo lo que queramos hacer con nuestro cuerpo».
Uuuuuuh, ha usado «puñetera». Qué agresiva y provocadora. Me sorprende (y me entristece) que no lidere ningún partido. «Desde esta candidatura hemos decidido que vamos a dejar de ser sujetos pasivos, porque es como nos quiere este sistema machista. Vamos a tomar de una vez lo que es la política», añade. Suficiente.
Recuerdo que cuando aparecieron los tuits de Zapata contra los judíos o contra Irene Villa, corrió el rumor (no sé si confirmado) de que si el concejal dimitía, su sustituta sería esta mujer-bollera-comunista-feminista. Al enterarse, hubo gente que empezó a quitar importancia a los tuits de Zapata. No es para tanto, lo dijo hace mucho, total, qué más da.
Nos hemos alejado mucho del tema inicial, fuera cual fuera. Pero es igual. El camino es tortuoso, lo admito. Miren, el capitalismo no solamente va a por todos nosotros. Tampoco deja en paz a los animales. PACMA se manifiesta por las calles de Madrid y una señora explica su opinión sobre la muerte del torero Víctor Barrio (sí, parece que se puede tener más de una opinión).
El toro no tiene la culpa, nos aclaran. Vale. Pero esta buena señora va más allá: aquel día (precisamente) hubo más desgracias, se murió un perro súper importante, «un icono de nuestra protectora y a mí nadie me dio el pésame». Su tono se ha vuelto duro, de reproche total, contra todo y contra todos.
Pero no se derrumba. Los españoles se han portado de vergüenza. Nadie se acordó, nueva muestra de la sociedad inhumana que estamos construyendo entre todos, gato. ¿Por qué nadie dio el pésame a esta señora? «En cambio a esa viuda, le dieron el pésame muchos españoles», subraya. Algunos le dieron el pésame y otros mostraron su miserable profunda alegría, también hay que decirlo. No merece más comentario.
Como ven, no solamente Podemos tiene problemas cuando la gente se pone a hablar. Este mal también afecta a otras formaciones. Los nervios y el afán de mejorar el mundo en el que vivimos a base de lemas y reuniones pueden llevar a errores. Y es que todos debemos pensar más y escuchar mucho más. Miren, la presión es tan grande que a veces el pueblo podemita no se aclara ni de cuándo debe aplaudir:
Creo que en ese momento Pablo estuvo a punto de dejar caer el micrófono, de decir «mira, os lo hacéis vosotros», y desaparecer de la política para siempre. Pero, en su infinita y santa paciencia, él opta por una mirada larga al horizonte con desfruncido de ceño para disimular el bochorno. Ligero gesto de «claro, aplaudidme, majos». En fin, en estos mítines y actos políticos es complicado mantener la atención. De hecho, para eso están los aplausos, para que nadie se duerma, algo especialmente importante en los actos en las calles en los que todo el mundo está de pie.
Lo que al ciudadano mejor le funciona en política, en mi humilde opinión, es quedarse en casa. Pero si uno quiere ser animal político, lo recomendable es simplificar los ritos: frase facilona, corro de la patata y todos bien agarrados de la mano para que nadie se salga de su puesto o se caiga y acabe haciendo la croqueta:
No se ve bien (esta gente usa cámaras de pobreza extrema), pero en un lado del corro hay un perro que lo está flipando, dando por hecho que ha llegado su hora y que va a ser sacrificado.
Tres palabras, oigan: sí, se puede. ¿»Sí se puede» qué? Ahí cabe todo. Sí, se puede soñar con un mañana mejor. Sí, se puede tener menos personalidad que el musgo. Sí, se puede, por fin me han admitido en el psiquiátrico. Es un contenedor universal que se adapta a los treinta y cinco proyectos económicos que lleva Podemos, a la socialdemocracia nórdica, al bolivarianismo y al sueño abstracto que queramos defender en cada momento.
Y evita el problema de género que traía el lema original norteamericano del «yes, we can», que obligaría a decir «sí, podemos y podemas». El que inventó la oración (en el sentido religioso) es un genio al que la humanidad está debiendo mayor reconocimiento que al perro de la señora de PACMA.
Me dicen que termine ya. La política es algo muy complicado, de ahí que la representatividad sea importante. No todos sabemos hablar en público sin parecer machistas, sin decir que el capitalismo nos va a llevar a todos por delante o sin comparar la vida de un perro importante con la de un hombre. Por eso debemos tener personas que lo hagan por nosotros.
Esta semana decía Carmena que «el mundo de la democracia representativa se está acabando». Quiero creer que se equivoca. Entre otras cosas, porque algunos no queremos nada, no aspiramos a hacer política o a decidir el color de las aceras de nuestro barrio. Realmente, algunos aspiramos a que nos molesten lo menos posible. En definitiva, mi consejo es que no se metan en política, es algo desagradable. Y cuando vean un micrófono, salgan corriendo.




