Este relato, el que Vidal dedica a su madre, también me ha recordado a la mía, a esos guiños y bromas que, cuando vivía con mis padres, siempre nos lanzábamos; como cuando me decía: «qué música más ratonera has puesto!», o algo que aún me sigue diciendo después de una comida copiosa: «¿qué, te vas a escuchar música a tu habitación?»; también me recordaba que tenía que quitar las chapas de Ian Anderson o de Led Zeppelin que tenía en mi jersey cuando lo iba a lavar y, por supuesto, no hacía falta que me dijera que el radiocasete tenía que quedar libre a la hora de «Feria de Coplas», eso era sagrado para ella. Vidal nos habla del placer de escuchar música en un buen equipo y cómodamente sentado, seguro que más de una vez se habrá quedado «casualmente dormido», otra de las frases que aún me sigue recordando…
Ver la entrada original 212 palabras más
