“Waltz by The Light of The Moon” (2014), oleo de K. Madison Moore.
El vals es uno de los bailes más populares en el mundo occidental. Se popularizó en los salones de Viena en las primeras décadas del siglo XIX y se extendió con gran rapidez por Europa y parte de América como baile de sociedad. El vals revolucionó no solo el mundo de la danza, también las costumbres sociales. Baile de pareja, los cuerpos de los danzantes estaban más cerca que nunca, se encontraban, se mecían en suave vaivén, la mano derecha del hombre se apoyaba delicadamente en la cadera de la mujer al tiempo que con la izquierda estrechaba la mano de la pareja. No es de extrañar, pues, que en determinados círculos fuese considerado un baile peligroso que despertaba el deseo y afeminaba el valor, según algún que otro cronista de la época. En México incluso llegó…
Ese movimiento siguió activo dos años más. En febrero de 2013describí aquí su estrategia de agitación, que incluía una justificación de la violencia, una violenciaque salpicó muchas de sus movilizaciones. Lo que no me imaginaba yo es que esa estrategia de agitación acabaría documentándose y que se demostraría que esto había sido planificado por una fundación de ultraizquierda financiada y en contacto permanente con el régimen chavista venezolano.
La fundación de Pablo Iglesias propuso al régimen chavista la infiltración
Nuestra democracia tiene el deber de defenderse frente a estas amenazas
Los documentos publicados por Okdiario son de suma gravedad, pues con ellos se demuestra que un gobierno extranjero, con características típicas de una dictadura, ha estado intentando desestabilizar nuestra democracia utilizando como instrumentos para ello a elementos extremistas españoles, concretamente a partidarios de una ideología totalitaria como es el comunismo. Ideología que Podemos ha disfrazado de morado para no generar tanto rechazo y captar así el apoyo de muchos despistados. Nuestra democracia tiene el deber de defenderse contra esta agresión, con la que se pretende echar abajo el modelo de convivencia votado por los españoles en 1978. Lo que se echa de menos en España es la existencia de mecanismos legales que permitan a nuestra democracia protegerse de quienes buscan derribarla. Ya es alarmante la tolerancia que existe en España con todo tipo de partidos totalitarios, pero que se permita actuar a uno que está siguiendo directrices de un gobierno extranjero, y dictatorial, para más inri, ya es el colmo. En este sentido, se echa de menos un recurso legal como el que contempla elArtículo 21.2 de la Constitución alemana:
“Los partidos que por sus fines o por el comportamiento de sus adherentes tiendan a desvirtuar o eliminar el régimen fundamental de libertad y democracia, o a poner en peligro la existencia de la República Federal de Alemania, son inconstitucionales. Sobre la constitucionalidad decidirá la Corte Constitucional Federal.”
Y si no nos damos cuenta de la necesidad de recursos legales como éste, imaginemos lo que pasaría en Venezuela si se descubriese una financiación extranjera a un partido de la oposición para desmontar el régimen chavista. Por mucho menos de lo que hace Podemos en España, el régimen chavista tacha de “golpistas” a los opositores e incluso los manda a prisión,y Podemos -por cierto- se opone a condenar tal cosa. Mientras el régimen venezolano usa las prisiones para blindarse contra los demócratas, aquí dejamos barra libre a totalitarios que se proponen derribar nuestro marco constitucional. ¿Hasta cuándo?
Tras coordinarse con los funcionarios de seguridad turcos, Estado Islámico ha enviado a su líder religioso Khalaf Ali Ghaidan a Estambul para comprar edificios comerciales en la ciudad y adquirir tierras agrícolas en otras ciudades turcas.
De acuerdo con esta información, el objetivo es reforzar el respaldo económico y el apoyo financiero a los señores de la guerra de Estado Islámico, ante el posible colapso del grupo extremista en Irak y Siria.
Los informes indican que Estado Islámico ha movido una parte significativa de sus activos en Siria y Iraq hacia la ciudad de Estambul.
También se informa que en los últimos seis meses, más de 1000 millones de dólares se transfirieron a Estambul y se cambiaron a moneda turca. Poco a poco, dichos capitales se devolvieron a Khalaf Ali Ghaidan para realizar las adquisiciones anteriormente mencionadas.
Esta transferencia de capital de Estado Islámico a Estambul se ha realizado bajo la supervisión de altos funcionarios de Turquía, gracias a lo cual, el gobierno turco obtiene un mayor control sobre Estado Islámico en Siria e Irak, para poder confiscar su capital una vez que colapse el grupo terrorista.
Un príncipe saudí que reside en Inglaterra y que desea permanecer en el anonimato, ha declarado que Arabia y Turquía están molestos por la política de los gobiernos europeos hacia Siria y se quejan de la poca implicación de los europeos a la hora de tratar de derrocar a Assad.
«Estamos en manos de políticos ignorantes, que no conocen la Historia ni tienen cultura. Solo se preocupan por conservar su sillón. Pasan el día escuchando la opinión del contrario y pensando en qué respuesta darle. Así no se construye nada. No hay líderes ni hombres de Estado y así nos va:la Unión Europea es un edificio mal construido y se está derrumbando. La situación se hace más desastrosa porque algunos han creído que se podían integrar los inmigrantes musulmanes, y eso es imposible».
En esta larga entrevista, Giovanni Sartori, de noventa y dos años, uno de los mayores expertos en ciencia política, entre los más leídos y estudiados del mundo -con obras de referencia imprescindibles como«Partidos políticos»o «Teoría de la democracia»-, analiza con lucidez los asuntos de más candente actualidad: inmigración, Europa, islam,multiculturalismo,xenofobia, guerra de religión, superpoblación, etcétera.
Ideas proféticas
Profesor en Florencia, su ciudad natal, y en Stanford, Harvard, Yale y Columbia, con nueve «laureas honoris causa» y numerosos reconocimientos, entre ellos elPremio Príncipe de Asturiasde Ciencias Sociales (2005), ha escrito con estilo vivaz y muy directo ensayos que han abierto grandes debates: «Qué es la democracia» (1997); «La sociedad multiétnica: pluralismo, multiculturalismo y extranjeros» (2001); »Homo videns: la sociedad teledirigida» (1998). Publicó su último libro en junio pasado:«La carrera hacia ninguna parte. Diez lecciones sobre nuestra sociedad en peligro».
Por sus diagnósticos y severas críticas sus obras fueron recibidas al principio con recelo; pero muchas de sus ideas y pronósticos se han revelado proféticos. Por eso, no le sorprende que, en un exceso de tolerancia que supuso «renegar de nuestra cultura», media docena de estatuas desnudas fueran cubiertas en los Museos Capitolinos de Roma para no molestar al presidente de Irán, Hasan Rohani. «Fue una payasada, reflejo de un mundo imbécil que hace solamente lo que encuentra útil y conveniente al momento. Uno tiene derecho a que se respeten sus principios y tradiciones».
Falta de respeto
Puede considerarse una anécdota, pero es un episodio significativo, como otros que se han sucedido en el último mes y que reflejan que están cambiando mucho las cosas en Europa, sobre todo en relación con la inmigración, que desborda las fronteras del continente y pone en evidencia la dificultad de integrar a los inmigrantes musulmanes, por su falta de respeto a valores muy arraigados en la cultura europea, como son la tolerancia y la igualdad entre el hombre y la mujer.
En Fin de Año se produjeron en Colonia, y en otras dos ciudades alemanas,agresiones sexuales de casi un millar de jóvenes árabes, en su mayoría marroquíes y argelinos, a mujeres que encontraron en su camino. La noche que inauguraba 2016, en el país que ha abierto generosamente las puertas a casi un millón de prófugos de Oriente Medio y de otras zonas en guerra, quedaba manchada por lo que se ha considerado un gravísimo episodio de enfrentamiento de dos civilizaciones. Se ponía de manifiesto que la relación del islam con las mujeres es un asunto devastador y que existe un abismo cultural insalvable entre la Europa rica y liberal y algunos de países árabes. Los datos lo confirman: según una encuesta realizada porel centro de investigación Pewen 2013, más del 90 por ciento de marroquíes y tunecinos piensan que la esposa debería obedecer siempre al marido.
Para comprender mejor lo que representa la mujer en el mundo de Alá y por qué es agredida sexualmente, el escritor argelino Kamel Daoud da esta explicación: «La mujer es negada, velada, encerrada, poseída. El cuerpo de la mujer pertenece a todos, pero no a ella, y no es visto como lugar de libertad».
¿Es posible entonces que un inmigrante, educado en una cultura o una religión distinta de la nuestra, como el islam, se pueda integrar, negando los principios que forman parte de su educación, de su sensibilidad? Para el profesor Sartori la integración ético-política es imposible: «El islam es incompatible con nuestra cultura. Sus regímenes son teocracias que se fundan en la voluntad de Alá, mientras que en Occidente se fundan en la democracia, en la soberanía popular».
Sentido común
¿Qué significa integrarse? Angela Merkel lo ha dicho claramente: «Queremos que los inmigrantes absorban los fundamentos culturales de nuestra convivencia»; es decir, el sistema de valores, de reglas y de comportamientos que rigen entre nosotros. Tal proyecto está en contradicción con la idea del multiculturalismo que se ha intentado imponer en Occidente, siguiendo la línea de lo políticamente correcto. Ese multiculturalismo se basa en que en una sociedad puedan convivir sin problemas culturas diversas. Según Giovanni Sartori, eso es imposible: «El multiculturalismo no existe. En nuestra sociedad tenemos unas normas generales, unos principios. El inmigrante puede hacer en su casa lo que quiera, pero debe aceptar las reglas de el Estado que le acepta».
A este respecto, cabe destacar al imán de Colonia Sami Abu-Yusuf, quien en una entrevista declaró que la responsabilidad de las violencias sexuales de Nochevieja no se debían atribuir a los jóvenes, sino a las mujeres que iban por la calle medio desnudas y perfumadas. El imán lleva decenios en Alemania, pero no ha dado un solo paso hacia la cultura que le ha acogido, mostrándose como un invasor arrogante. ¿Se puede dialogar con un troglodita que ve un demonio en la feminidad? El profesor Sartori lo tiene muy claro: «A quienes no están dispuestos a aceptar nuestras normas, se les debe colocar en la frontera para que se marchen a su casa».
Giovanni Sartori esta considerado como un liberal progresista. Cuando le digo que desde la izquierda le pueden reprochar sus ideas, o verlo como xenófobo o conservador, responde con firmeza:«La izquierda ha perdido su ideología. Utilizan la palabra multiculturalismo como una nueva ideología, porque la vieja ha muerto. Pero no tienen ni idea. No saben lo que es el islam. Son unos ignorantes. A mí no me importa la derecha o la izquierda, sino el sentido común».
Refugiados africanos son conducidos a tierra tras ser rescatados por la Armada italiana el 8 de junio de 2014- Massimo Sestini
La integración de musulmanes en sociedades no islámicas no se ha logrado porque, asegura,«el islam no tiene capacidad de evolución». Cita, por ejemplo, a la India, «donde hay 14 millones de musulmanes, muy pobres y maltratados; después de mil años, resisten sin integrase, enemigos eternos de los hindúes». Y ya más cerca, el profesor Sartori recuerda lo que ocurre en los países europeos: «Los musulmanes de tercera generación no solo no se han integrado, sino que son los más rebeldes. Odian a Occidente porque no tienen trabajo y muchos se sienten atraídos por el islam fanático».
En peligro
La inmigración actual se está produciendo sin un flujo ordenado, porque, aparte de la que tiene motivaciones económicas, es fruto de guerras. Ante la suspensión de los acuerdos deSchengenen algunos países hasta ahora muy favorables a la inmigración, como Dinamarca o Suecia, Sartori indica: «No se puede practicar una política de puertas abiertas, como ingenuamente cree alguna izquierda. Está bien hablar de solidaridad, porque los inmigrantes pueden ser un elemento positivo para nuestra economía, pero los flujos migratorios hay que regularlos. Quien entra en Europa debe tener documentos, una identidad segura».
En definitiva, sostiene Sartori que «Occidente y sus valores están en peligro porque no se está dando una respuesta adecuada al fundamentalismo islámico». Hace ya quince años que, en el «Corriere della Sera», Sartori afirmó que estábamos asistiendo a «una guerra inédita con cuatro características: terrorista, global, tecnológica y religiosa». Hoy lo reafirma con más fuerza, viendo el terrorismo del Daesh: «En una guerra hay que emplear todas las armas que uno tiene a su disposición. Nosotros, Occidente, somos los agredidos, con un terrorismo de una ferocidad que nuestra memoria histórica no recuerda. Además, cuando un hombre-bomba,kamikaze por la fe, se hace explotar en medio de civiles, el enfrentamiento ha llegado al máximo».
«Aparte del componente militar, que es importante, pero secundario, es una guerra que se gana o se pierde en casa -añade-. Se vence si sabemos reaccionar ante la pérdida intelectual y moral en que hemos caído. Y se pierde si dudamos o nos olvidamos de nuestros valores que dan fundamento a nuestra civilización ético-política». ¿Y cómo acabará? Su respuesta no es muy reconfortante: «Veremos. Este es un mundo que se está suicidando».
Sartori está escribiendo la segunda parte de «La carrera hacia ninguna parte», ensayo para el que pensó otro título, «La carrera hacia la ruina». «Caminamos sin ideas sobre cómo progresar con tantos como somos, demasiados…», dice. Precisamente, «la superpoblación es el cáncer de fondo de nuestra sociedad». Es una de sus grandes preocupaciones, a la que dedicó «La tierra explota, superpoblación y desarrollo» (2003).
Especialmente crítico con la Unión Europea, asegura: «Es un monstruo. La Europa de los 28 es una entidad muerta, no existe. No es capaz ni de parar la inmigración. En mi nuevo libro aporto soluciones: Europa necesita un presidente experto en economía».
El «tranquilismo»
«Yo soy realista y tengo un lema muy claro -explica-: el pesimismo es peligroso si nos lleva o induce a la rendición; el mal lo hace el optimismo o el “tranquilismo” que conducen a no hacer nada».
No se siente solo el profesor Sartori desde el punto de vista intelectual. Coincide con su duro diagnóstico europeo el sociólogo francésAlain Touraine,que acaba de recibir en Italia el Premio Nonino como «maestro de nuestro tiempo»: «Los países europeos son hoy incapaces de integrarse completamente en la economía mundial y globalizada. Acabo de volver de California y me ha impactado, hablando con los americanos, que para ellos el mundo de mañana se refiere solo a EE.UU. y China. Han abandonado Europa. No nos toman en serio. Para ellos somos solamente un destino para sus vacaciones».
Desde el punto de vista sentimental, Sartori siempre tiene cerca, también durante esta conversación, a su mujer, Isabella Gherardi, pintora y fotógrafa, de la que le separan «solo» treinta y nueve primaveras. ¿La receta de la convivencia? «Buen humor y no preocuparse por el paso del tiempo». Así concluye la entrevista el viejo y sabio profesor, que ha sembrado cultura política en la derecha y la izquierda, y que todavía tiene mucho que enseñar: «Al menos espero acabar este libro. Después, basta. No soy infinito».
Volviendo al tema del «cambio» y del «progreso», sepan ustedes que cuanto más miedito me dan esas palabras es en boca de un comunista como Pablemos. No importa que Pdr Snchz las introduzca en su discurso a todas horas, venga a cuento o no. No obstante, ya conocemos el «cambio» y el «progreso» del PSOE: lo temimos con Felipe, lo sufrimos con ZP y ahora parece que se vuelve a la carga. Pero el peligroso de verdad es, en mi opinión, Pablemos. Todo este paripé resulta en juego de intenciones: Snchz tiene la intención de usar a Podemos para llegar a Moncloa y dilatar luego tanto como sea posible el pago de la factura. Pablemos, a su vez, comparte la intención de Snchz, es decir, desalojar a Rajoy del sillón… pero para ponerse él. Es decir, usar a Pdr Snchz para lograr el mismo fin.