La Cabalgato de los Reyas Magas de Orienta, es la penúltima ocurrencia de la alcaldesa o alcatriz Carmena, la de los oKupas. Ya apuntaba nuevos vientos, o ventosidades, de «cambio» la concejala de cultura «OKupa Maravillas» Celia Mayer
para la cabalgata, ahora cabalgato, de los Reyes, ahora de las ReyAs; para ahorrar, no se sabe si tinte o betún, en lugar de pintar al Rey Baltasar, ahora Reya Baltasara, utilizaría a un negro de verdad.
Ahora hay más negros de verdad que cuando Franco, salvo que no se debe decir negro sino subsahariano; una cursilería, pero es lo políticamente correcto. Por eso le quitan calles y estatuas a Franco, porque casi no había subsaharianos, si querías uno para la cabalgata tenías que literalmente pintarlo, solo que entonces a los subsaharianos los llamaban negros; encima eso. Y precediendo la cabalgata, ahora cabalgato, ciento cincuenta bicicletas, ciclistas niños y mayores, pelotón que, a modo de avanzadilla, simbolizaría el Astro (¿AstrA?) que guió…
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seguramente que inducida por nuevas consignas de sus pastores, y quien sabe si por culpa de la «evolución de los mercados» y del clero franquista. Esta relativamente nueva patología se une a su ya
tradicional y conocida cristianofobia; y puede que ambas fobias se complementen entre sí, ya que les suponen, tanto a colectivos cristianos, como a la «tercera edad», tendencias derechistas.
Observen si no la actitud amenazante de esta caricatura del actor Peter Cushing en su papel de caza vampiros; si bien sostiene la Cruz con la mano izquierda, va limpio y bien vestido con chaqueta y corbata de la época, señal inequívoca de derechismo.
Para despejar dudas, la pistola la sostiene con la derecha, por lo que hasta los niñatos de la progresía pueden percatarse, gracias a sus espabiladas mentes y proverbial astucia, que los zurdos de mano pueden no tener nada que ver con esa zurdería política que…
¿Pero cómo puede decir eso?…»que si para ser activista de la CUP hace falta ser, e ir necesariamente fea de cojones?; esto no se trata de una pregunta inocente, ni retórica.
El aspecto casual de estos meritorios activistas es debido a la naturalidad con que actúan y nunca a suciedad ni desaliño, y la imagen que proyectan, dentro de su ingenuo adanismo, no está exenta de un cierto encanto primitivo
y atávico. Ciertamente la rusticidad de estos caracteres da testimonio de la espontaneidad tan común entre nuestra zurdería,
que en ningún modo hay que confundir con actitudes violentas o incívicas. Es sabido que lo espontaneo es sincero y natural, y ni siquiera hace falta salir de Barcelona
para contemplar estos ejemplares comportamientos; tampoco se les debe de acusar de provincianismo
ya que ambicionan exportar su catalanismo más allá de Cataluña y volver a intentar implantar su verdad catalana en los antiguos…


