Lo habéis oído porque no se ha dicho poco ni nada que hay que obligar a que los partidos tengan procesos de primarias y listas abiertas porque así vamos a ser todos más rubios, tendremos los ojos más azules y seremos más altos y más guapos, y los angelitos del cielo harán pipí perfumado desde las nubes. Lo habéis escuchado alguna que otra vez, ¿no? Pues eso.
Pero vayamos por partes: Primero la piel, luego las tripas.
Primarias y listas abiertas son las dos caras de la misma moneda: La participación ciudadana en la vida política. Sin primarias, los afiliados sólo cuentan en un partido cuando desde el Gran Índice hasta el minimeñique van señalando a los afiliados afines al todopoderoso líder. Sin listas abiertas, los votantes sólo pueden escoger una lista. Es como el paquete todo en uno de la operadora de teléfono. O lo coges o te vas a…
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Un comentario sobre “Primarias, listas abiertas y otros mitos eróticos de la democracia”