Entre los textos que, de manera compulsiva, me he entregado a leer recientemente, he tenido la suerte de encontrarme con el informe que el teniente Rafael de Arango, protagonista que ya he traído a este blog, redactó a su superior, en relación con los hechos que el día dos de mayo de 1808, se dieron en el Parque de Artillería de Monteleón. En él se narran, con unción, las últimas horas de la vida del capitán Daoiz. Me ha parecido que debía de transcribirlo, para poderlo compartir con todos vosotros. Si te parece, busca un momento de intimidad y lee esta narración. Te llevará poco tiempo, pero la sensación que te dejará será intensa y duradera.
…el general francés reconvino ásperamente a Daoiz, que fue lo mismo que excitar y provocar la cólera del León. Tal pareció el ceñudo español, que aún tenía empuñado su sable, sin duda con el…
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