Hace un par de días tuve la suerte de visitar el remodelado Museo Arqueológico Nacional en Madrid, y digo suerte, porque me llevé una grata sorpresa al ver que el dinero de los ciudadanos no se había despilfarrado tan vergonzosamente como acostumbra el gobierno, pues el resultado de seis años y 65 millones de Euros después, la obra del arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade ha dejado a Madrid con una nueva joya para su ya dilatado tesoro cultural. Las ciencias de la historia y la arqueología, han ganado un nuevo centro de estudio, aprendizaje, divulgación y entretenimiento bajo un mismo techo.
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