A VUELTAS CON LOS «INDIGNADOS»

Hace mucho tiempo Jardiel Poncela, que tuvo bastante fama y que hoy está prácticamente en el olvido, escribió una obra que se titulaba algo así como «Pero… ¿Hubo alguna vez once mil vírgenes?».

Eso mismo tal vez ocurra con el asunto de los indignados.

Todos estamos indignados.

Para que voy a poner ejemplos. Bueno si. Cuando uno va al banco y se encuentra con que no se puede hacer la operación porque los terminales no funcionan. Cuando su equipo favorito ha perdido con motivo de un penalti injusto, a su parecer, pero no al del contrario. Porque el Kun se vaya al Real Madrid.

Ya está uno indignado, y ahora que.

Volviendo al tema, las concentraciones han sido espontáneas u organizadas por alguien.

Si han sido espontáneas y visto el desarrollo que han tenido podrán tener unas consecuencias simbólicas, y ya veremos.

Si han sido organizadas con algún fin, o no sabemos todavía el fin, o se han equivocado los organizadores.

La realidad pasa por una clara convergencia de la sociedad con lo que decían los indignados. Los de pensamiento de derechas decían: Estamos totalmente de acuerdo con lo que dicen, pero ¡Ay!, quien está detrás de eso. Los de izquierdas decían: Estamos de acuerdo.

Pero los dirigentes que opinaban.

Los dirigentes llevan mucho tiempo anclados en el pasado.

Los de izquierdas hablan del franquismo, ignorando que Franco se murió hace más de 36 años. Ha habido algún insigne jurista que no lo sabía y que solicitó un certificado de defunción, y por lo que se ve eso debe ser una cosa general, lo de la ignorancia en la izquierda.

La derecha calla.

Ambos deben saber que la Guardia Civil en esos tiempos pasados tenía un archivo que tal vez conserve, en el que figuraban los antecedentes políticos de los españoles. La izquierda podría impulsar que fueran públicos dichos archivos, y así conoceríamos los antecedentes de algunos. Dejemos eso que no conduce a nada.

Hay que dejar de estar anclados en el pasado.

La derecha ha soltado anclas, no quiere hablar del pasado. Habla del presente, liberalismo, menos burocracia, eficiente gestión de los recursos, conservación del estado del bienestar hasta donde sea posible, etc.

La izquierda no las suelta, y eso le perjudica. Los jóvenes no saben quien era Franco, y además no lo quieren saber. Hay dos tipos de jóvenes, los que estudian y los que no estudian. Los que estudian según la Ley de Gauss se harán de derechas, y los que no estudian posiblemente estén mas cerca de la izquierda, y para esos debe la izquierda rehacer su discurso para que los que estudian no abusen en el futuro de los que no estudian.

Es antinatural que los que no estudiaron en su día dirijan una empresa, o un país, porque eso no es bueno ni para la empresa ni para el país, y esas cosas las sabemos todos. Pero los que no estudian, tienen derecho a compartir los bienes materiales, y en eso todos debemos de estar conformes, pero por favor que no los repartan ellos.

Las momias que reivindican eso de indignados, como momias que son, desean volver a esos tiempos en que las embalsamaron.

Carlos Aurelio Caldito Aunión

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