En un pueblo de una pequeña comarca gallega, un campesino llega al almacén del pueblo en un crudo día de invierno, con una tremenda helada, y un frio… que te podrías reír de Siberia!
– Manuel -le dice al dueño- quiero que me vendas una de esas bolsas de goma, que se les pone agua caliente adentro para calentar la cama y tener los pies calientes…
– Coño, Ramón! qué mala suerte la tuya; justamente esta mañana le vendí la última a María, la de la casa de Cosio!
– Ramón(puteado…): -Qué hago yo ahora, con el frio que hace por las noches?
– No te preocupes hombre, yo te prestaré mi gato…
– ¿Tu gato?
– Mi gato es gordito, te lo colocas en los pies dentro de la cama y verás qué calorcito que te da toda la noche!
El martes volveré a tener las bolsas, así que vienes por una y me lo devuelves…
– Bueno, gracias Manuel!
Ramón toma el gato y se dirige a su casa…
Al día siguiente, se aparece Ramón en la tienda de Manuel, con la cara desfigurada por los rasguños…
– Manuel, mira, vengo a devolverte este gato de mierda y te lo puedes meter por el culo. Mira como me dejó el malparido!
– Pero, Ramón… ¿qué pasó? si mi gato es lo más manso que hay!
– ¿Manso?…la madre que lo parió! mira, al embudo en el culo se lo aguantó, pero cuando empecé a echarle el agua hirviendo, se puso como loco…!!


¡Ja ja ja ja!
Y tuvo suerte que el gato era manso, que si no, lo mata.
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Mas bien pienso que era vago.
Era un gato liberado sindical de la UGT, jajajajajajajaja.
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